David Navarro

En general, analizar qué tecnologías tienen mayor potencial implica ver qué se ha hecho con ellas hasta ahora e imaginar qué otros usos tendrán en el futuro. Las tendencias parecen indicar que las que mayor impacto generarán en el futuro serán Blockchain, Machine Learning y Big Data por los usos prácticos y cambio de paradigma que, en especial, propone la primera de ellas.

Pero en vez de imaginar qué usos disruptivos permitiría cada tecnología, tal vez sea más efectivo preguntarnos sobre el problema a resolver que mayor impacto generará en la sociedad y, después, en el cómo.

Desde mi punto de vista hay tres palancas clave: precio, opacidad/transparencia y velocidad de respuesta. En este sentido, debemos plantearnos cómo podemos conseguir precios ajustados al cliente y al uso, aumentar la transparencia en la información y conseguir la respuesta inmediata, de calidad y omnicanal.

Sabiendo que la primera palanca de decisión en la contratación de un seguro es el precio, aquellos que ajusten mejor el precio a las nuevas necesidades (inmediatez, uso temporal, uso compartido) dispondrían de una ventaja competitiva.

La monitorización de hábitos y consumos, mediante IoT y wereables, ayudaría a determinar cuánto y cuándo cobrar. Pero la fijación de precios bajo demanda solo puede ser resuelta mediante tecnologías de análisis de grandes volúmenes de datos (Big Data) y revisión de los algoritmos mediante aprendizaje continuo y lógica difusa (Machine Learning).

Una aplicación de la tecnología menos intuitiva sería el Blockchain y su capacidad para tokenizar tanto bienes, derechos adquiridos, reputación (y un largo etcétera) que permitiría vender, intercambiar y comprar tokens de modo que podría afectar al precio del seguro. Un buen símil para entender este ejemplo viene de la mano de la compra de Créditos de Carbono que permiten a las aerolíneas operar o reducir los impuestos asociados a sus emisiones de CO2.

Por otro lado, existe una percepción de injusticia sobre el precio pagado y el servicio que se espera recibir, como parece indicar la tan común respuesta: “Las compañías ganan dinero evitando pagar indemnizaciones”, probablemente provocado por la opacidad sobre la información. Pero si quisiéramos dar la vuelta a la tortilla a esa percepción de “injusticia” podríamos hacer preguntas como: ¿quién romperá con características como el tiempo de permanencia contractual?, ¿y con la pérdida del histórico de la “inversión” al cambiar de compañía y que un asegurado de decesos cree que ha realizado?, ¿y con la opacidad sobre el uso de las primas?

La tecnología Blockchain dará transparencia ante resoluciones de siniestros porque permitirá al cliente evitar interpretaciones subjetivas sobre sus derechos mediante Smart Contracts. También mediante la tokenización se podrá aplicar el concepto de la Mutualización Universal, anotando el nivel de compromiso adquirido durante años de abono de primas y que sirva para cambiar de aseguradora sin perder los beneficios adquiridos.

Por último, el proceso de resolución de un siniestro es percibido como largo y complejo. ¿Podría abonarse inmediatamente una indemnización sin necesidad de dar parte? La inteligencia artificial en varios de sus campos ayudará a la comprensión del cliente, analizando distintos escenarios en paralelo -probabilidad de fraude, grado de urgencia, lectura de fuentes de información externas como dispositivos IoT, wereables, incidencias climatológicas- y a darle respuestas, por ejemplo, realizando una transferencia a favor del cliente en segundos. Existen, por ejemplo, proyectos de abonos inmediatos de indemnizaciones ante incidencias metereológicas o en viajes gracias al Blockchain.

Asimismo, se dice que los grandes cambios provienen de disrupciones en el transporte, la energía y la comunicación. En ese caso las tecnologías asociadas a estos campos impactarán decisivamente en el seguro, como, por ejemplo, los vehículos autónomos (por carretera y aire -drones-).

Pero además de esos tres ámbitos, tal vez deberíamos ir observando las tecnologías que aumenten la longevidad como otro factor de disrupción, como la biotecnología, la medicina genómica, la farmacogenética o la criogenia.

No obstante, si miramos al ahora, todas estas tecnologías por sí mismas permiten un marco para el desarrollo creativo de nuevas soluciones, pero el verdadero catalizador será la Arquitectura Abierta, la APIficación. Las aseguradoras que tomen la iniciativa en abrir sus sistemas tomarán la delantera como ya lo han hecho en banca otros operadores. Y en su defecto, si esto no sucede, NeoAseguradoras que nacerán 100% digitales permitirán que otros consuman sus servicios ocupando ese espacio de oportunidad.

Iniciativas como OpenLegacy o Kasko ya ofrecen capas sobre los sistemas legacy de aseguradoras para montar APIs rápidamente. De hecho, si creen que no haciéndolo mantendrán el control sobre el dato y la operación, deberían revisar lo que hicieron los agregadores de cuentas bancarias en cuanto los bancos ofrecieron canales a sus clientes para operar (webs, aplicaciones móviles, tarificadores) y que hoy en día se está transformando en una operativa regulada por la PSD2.

 

David Navarro es responsable de la vertical Insurtech de la AEFI, la Asociación Española de Fintech e Insurtech

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