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El mercado estadounidense de ciberseguros continuó su fuerte crecimiento en 2022, con un aumento de las primas directas del 50%. hasta 7.200 millones de dólares. A esto, según el último informe de A.M. Best, le acompañó una mejora de los ratios de siniestralidad, beneficiándose las aseguradoras de continuos aumentos de tarifas, una suscripción más estricta y una disminución de los ataques de ransomware.

El informe del segmento de mercado de la agencia señala que las primas directas suscritas se han triplicado en los últimos tres años con el aumento de la demanda, superando con creces la de cualquier otro sector de líneas comerciales. Los resultados del año natural mejoraron drásticamente en 2022 tras dos años difíciles consecutivos. En comparación con 2021, el ratio de siniestralidad cayó 23 puntos porcentuales, hasta el 43% en pólizas independientes, y 18 puntos porcentuales, hasta el 48% en pólizas empaquetadas.

«Los suscriptores han utilizado todos los elementos de la proverbial caja de herramientas para gestionar las exposiciones. Además de los aumentos de tarifas, se han recortado los límites, aumentado la retención propia de los asegurados y mejorado la selección de riesgos«, explica Christopher Graham, analista senior de A.M. Best. «Con el universo cibernético expandiéndose y volviéndose más complejo con la inteligencia artificial creando nuevas exposiciones y los ataques de ransomware volviendo a la prominencia en 2023, la demanda de cobertura cibernética solo puede aumentar”, añade.

Claridad en los condicionados

Según el informe, el mercado de seguros cibernéticos continúa alejándose de las pólizas empaquetadas y más del 70% de las primas se suscribe en pólizas independientes. A.M. Best considera que esta tendencia es una buena noticia para el sector, ya que puede reducir las disputas y los costes de los litigios.

«El riesgo sistémico es una preocupación constante. Las catástrofes de propiedad suelen afectar a un área geográfica limitada, pero una cibercatástrofe, como vimos con NotPetya, puede llegar a todo el mundo», apunta Fred Eslami, director asociado de A.M. Best. «A medida que la definición de guerra se amplía, también puede hacerlo la exclusión, lo que podría llevar a los asegurados a tener menos cobertura. En última instancia, la cobertura proporcionada a los asegurados puede ser decidida por el apetito de riesgo del asegurador, y hasta cierto punto, la cobertura que los reaseguradores están dispuestos a proporcionar.»