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Las aseguradoras están utilizando la nube para realizar pagos ecológicos. ¿Cómo? Phillip McGriskin, director general de Vitesse, explica que desde los inicios del movimiento digital, los avances tecnológicos han revolucionado los entornos de trabajo para conseguir organizaciones más eficientes y rentables.

«Ahora vemos que los líderes empresariales van más allá de la cuenta de resultados y utilizan la tecnología para crear operaciones favorables al medio ambiente», afirma. En el caso de los pagos globales se revelaron los primeros esfuerzos de digitalización que se centraron en la automatización de simples tareas manuales. Con esta evolución, las empresas pudieron eliminar los procesos basados en el papel para consumir menos recursos medioambientales.

A medida que el movimiento digital se fue extendiendo, la automatización de los procesos pasó a abarcar flujos de trabajo completos, agilizando las operaciones al tiempo que se reducían los residuos y se mejoraba el impacto medioambiental.

Con esto, las empresas reducen su impacto ambiental mediante el uso de la tecnología pero también crece el interés por la conservación. Según un estudio de Accenture sobre la sostenibilidad, el 44% de los directores generales encuestados están trabajando para que su organización tenga un futuro de cero emisiones. Para muchos, la tecnología marcará el camino hacia un futuro más ecológico, sobre todo porque las tecnologías en la nube facilitan la adopción de los últimos avances en tecnología de pagos.

Sobre este mismo aspecto, desde Gartner predicen que el gasto en tecnologías en la nube habrá crecido más de un 23% en 2021 y que el 75% de todas las bases de datos se desplegarán o migrarán a la nube en 2022.

La nube más ecológica

La magia de la nube se produce a partir de una tecnología ya conocida por todos: interfaces de programación de aplicaciones (API). Las APIs actúan como una capa de conexión, proporcionando a los usuarios un único punto de entrada a la funcionalidad disponible en la nube. Es decir, es posible habilitar todos los flujos de trabajo desde un único portal.

Sin embargo, aunque las tecnologías en la nube están agilizando los procesos y ofreciendo beneficios financieros definitivos a las organizaciones empresariales, como una disminución del 30-40% en el coste total de propiedad, la nube también es buena para el medio ambiente, ya que puede reducir las emisiones de CO2 hasta en 59 millones de toneladas al año. Esto equivale a retirar 22 millones de vehículos de las carreteras.

Y más eficiente

El aspecto ecológico de la tecnología en la nube se produce al aprovechar las economías de escala. Los centros en la nube no sólo utilizan muchos menos servidores de los que se necesitarían para ejecutar las aplicaciones locales, sino que también lo hacen de una manera mucho más eficiente:

  • Los centros de datos en la nube pueden situarse más cerca de las instalaciones de las que obtienen la energía, lo que evita las pérdidas de energía asociadas a las transmisiones de larga distancia y reduce el uso general.
  • El software local está diseñado para manejar picos de uso de alta intensidad. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, los sistemas permanecen inactivos, utilizando altos niveles de energía. Los servidores en la nube, en cambio, tienen tasas de utilización más elevadas, lo que significa muy poco tiempo de inactividad y un uso más eficiente de la energía.
  • Como los centros en la nube suelen estar diseñados para utilizar la energía de forma más eficiente que la mayoría de las aplicaciones locales, pueden funcionar con una menor huella medioambiental.

«Las organizaciones empresariales pueden mejorar fácilmente su propia responsabilidad medioambiental trasladando procesos, como los pagos, a la nube, al tiempo que aumentan la eficiencia interna y los tiempos de respuesta para obtener los mismos resultados finales», concluye en su artículo Phillip McGriskin.