Actualmente hay más de 350 empresas con base tecnológica que operan en Latinoamérica. Entre nuevos modelos de negocio, distribución digital y habilitadores, el ecosistema insurtech toma relevancia con fuerza en países como Brasil, México, Argentina y Chile.

En concreto, México, Brasil y Colombia, con casi 300 millones de usuarios de internet, aparecen como los tres países donde mejor funcionan los ecosistemas digitales. Los dos primeros representan más de la mitad de la población de la región y casi el 50% del PIB de América Latina, donde las empresas unicornio se duplicaron tanto en número como en valor total.

La inversión por parte del capital riesgo y las alianzas con compañías aseguradoras son las señas de identidad de este ecosistema en Latinoamérica, afirma un artículo realizado por MAPFRE. De hecho, la agricultura y los servicios financieros viven una auténtica metamorfosis tecnológica vinculada a cambios en la regulación y en las formas de consumo, según el informe Transformación Digital en América Latina 2021, realizado por Atlantico, organización dependiente de Canary, uno de los fondos de capital semilla más importante de esta región.

La inversión se dispara

De este informe se desprende un dato relevante: el 40% del capital riesgo invertido en 2020 fue a parar a empresas y startups vinculadas con los servicios financieros que emplean innovación y soluciones tecnológicas, tal y como indica el último reporte de la LAVCA (Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina). En 2021, las inversiones en startups se han disparado y las empresas tecnológicos lograron atraer más de 15.000 millones de dólares.

“El reciente auge de tecnología y startups ha sido impulsado por un nivel de inversión sin precedentes (…) El seguro es la próxima frontera, impulsada por la desregulación y los deseos de los consumidores”, admiten los expertos de Atlantico.

Colaboración con grandes aseguradoras

El perfil del emprendimiento insurtech en América Latina, detalla la consultora, se divide en tres enfoques: El 12 % crea nuevos negocios, el 42 % se dedica a la distribución digital de seguros y el 46 % son habilitadores que colaboran con otras aseguradoras o intermediarios. Es importante definir cómo es la cultura del seguro en esta área.

La apuesta por la inclusión tecnológica, más allá que la disrupción avanza paralelamente a la digitalización de los procesos y la mejor experiencia del usuario. Es aquí donde funcionaría la colaboración entre empresas emergentes y aseguradoras consolidadas.

Hay ejemplos que muestran las virtudes de este enfoque colaborativo. A mediados del mes de enero la insurtech mexicana Kinsu recaudó 700.000 dólares en una ronda pre-semilla liderada por Mundi Ventures para desarrollar una plataforma móvil de contratación y gestión de seguros formada por una nueva generación de vendedores de seguros. Otra muestra del poder de las alianzas es la iniciativa puesta en marcha recientemente por la insurtech chilena Betterfly y la aseguradora Chubb. Pero hay mucho más movimiento en el mercado.

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