Ricardo Cruz-EstadaoRicardo Cruz-Estadao Martín

ricardo.cruz-estadao@telefonica.net

Seguramente usted, en su vida cotidiana se encuentra inmerso en el mundo digital que nos rodea, hace uso de sus enormes avances y disfruta de todas las ventajas, que sin lugar a dudas están colaborando a que nuestro mundo, sea un mundo mejor.

Pero así como en su vida personal es un hecho poco discutible, en lo relativo a nuestra manera de hacer negocios con los diferentes sectores de la industria, no se percibe el mismo nivel digital.

El sector asegurador, no es una excepción.

Se debe y se puede cambiar esa percepción. Y debería transformarse en realidad para todos y cada uno de los actores que forman parte del negocio asegurador (aseguradoras, canales, operaciones, proveedores, profesionales, regulador,…), pero que en su gran mayoría y en el momento actual, no acreditan el estado de madurez digital como para ignorar este titular.

Si bien es cierto que el contenido de esta reflexión, irá dirigida fundamentalmente a las aseguradoras, tiempo habrá para hacer foco sobre el resto de intervinientes del sector.

Habrán notado que no he incluido el término “cliente” en la lista de los actores objeto de este artículo (intencionadamente), porque sin lugar a equivocarme, el elemento más “digital” en la cadena de valor del sector asegurador es el cliente.

No tengamos dudas, los generadores de ingresos para el sector son, en mayor o menor medida, con mayor o menor grado de adopción, clientes digitales.

Y, ¿por qué deberíamos ser conscientes de que esto es así? Fundamentalmente por tres razones:

  • Porque en su vida cotidiana utilizan medios digitales.
  • Porque se comunican y relacionan a través de medios digitales.
  • Porque se informan, experimentan y negocian en el mundo digital.

Be faster, my insurer

Por tanto, y desde el punto de vista sectorial, se debería tener muy en cuenta esta situación, en la que se está produciendo un cambio de paradigma en la manera de hacer negocios: la nueva demanda se halla claramente por delante de la oferta tradicional.

Preocupante o al menos desafiante, ¿no? Si además observamos algunos de los datos que se arrojan en el último informe sobre la Sociedad de la Información en España de la Fundación Telefónica, podemos deducir que la velocidad con la que el mundo digital avanza es claramente disruptiva, comparado con anteriores evoluciones:

  • Por primera vez, el número de líneas móviles supera al número de habitantes (44,3 millones de líneas vs. 44,1 millones de habitantes).
  • La cuota de penetración de los smartphones es la más alta de los países desarrollados (80%).
  • Dos de cada tres españoles, utiliza más de un dispositivo para acceder a internet (por encima de EE.UU. y UK).
  • Un tercio de los usuarios de móvil consulta su dispositivo cada 5 minutos.

Be open-minded, my insurer

Hay que añadir que el sector va a afrontar nuevos desafíos en los próximos años, donde se vislumbran cambios y nuevas oportunidades de negocio vinculadas a las pirámides demográficas y sus cambios respecto a las expectativas de vida, a sus consecuencias en cuanto a las necesidades de salud y jubilación se desprenden, y a los avances en las economías del bienestar de los países emergentes.

Todo ello implicará potenciales crecimientos para la industria aseguradora, que no será ajena a la posible entrada de nuevos competidores conscientes de estas oportunidades, y que soportados por los nuevos modelos digitales, decidan competir por un espacio de mercado antes solo disponible para los operadores más tradicionales.

La colaboración digital entre organizaciones y personas, debe fomentar el talento colectivo, la pasión de alcanzar retos de manera conjunta y siempre mejorar los resultados empresariales. Ya conocen aquel dicho, “si quieres hacer algo nuevo, deja de hacer lo mismo que antes”.

Be bold, my insurer

Tal y como hemos visto, tenemos al menos tres factores que van a influir de manera decisiva en la industria aseguradora y en su manera de afrontar su negocio en el mundo digital:

  • Demanda más exigente que va por delante de una oferta tradicional.
  • Aumento exponencial de la velocidad de adopción/transformación en los nuevos modelos de negocio.
  • Mercado con nuevas oportunidades y crecimiento, atractivo para nuevos entrantes.

¿Podríamos afrontar estos y otros desafíos, si seguimos pensando que el mundo digital es una iniciativa más en los planes estratégicos de la entidad?

¿Deberíamos idear planteamientos más radicales, que pudieran garantizar la sostenibilidad de nuestro negocio en este entorno digital?

¿Creemos que nuestro modelo de negocio es inmune a la entrada de nuevos competidores digitales?

¿Nuestra cultura y valores corporativos, serán un facilitador o una barrera a la hora de afrontar estos desafíos en el mundo digital?

Siendo cuestiones fundamentales, no son todas las preguntas que llegan a nuestros pensamientos cuando leemos, vemos y oímos todo lo relacionado con lo digital en nuestro día a día.

Nuestra sociedad se está transformando y en muchos casos incluso cambiando nuestro mapa mental de dependencias, llegando a hacer por ejemplo, equivalente la posible falta de electricidad a la falta de wifi (del “electricity” al “wificity”, dicen algunos influencers).

Be effective, my insurer

Son muchas las aproximaciones que podrían idearse para que el ADN de la aseguradora contenga el gen digital. Desde enfoques tradicionales hasta transformaciones disruptivas, pero donde no debe haber ningún condicionante que determine el establecimiento del futuro mapa genético digital de la compañía.

La clave del éxito en esta mutación digital consiste en hacer realidad en los negocios, las ideas y las capacidades digitales de manera efectiva. La inmediatez es uno de los principios fundamentales en el entorno digital.

Nicholas Negroponte (gurú tecnológico y fundador del MITLab) lo describía a la perfección en una frase este principio de agilidad: “Demo or Die”, que nos conduce a pensar que todo lo que no acaba siendo una realidad palpable en el menor tiempo posible, no tendría cabida en este mundo digital.

Pensemos que un enfoque viral, podría ser mucho más efectivo y práctico. Conseguir “inocular” una idea de rápida implantación digital, con resultados inmediatos en el negocio (aunque no sean perfectos) garantiza el proceso de mutación.

Posteriormente, seguir aplicando este efecto viral hasta conseguir la total mutación digital del ADN de nuestra compañía. ¿Por qué no?

Be digital, my insurer

En definitiva, la constante y cambiante demanda de los clientes del sector y del resto de los actores de la cadena de valor de la industria hacia a sus aseguradoras, va a ser cada vez más exigente.

No podemos evadirnos de lo que día a día es más evidente: cualquier persona requiere acceder a las facilidades y las ventajas del entorno digital, en su relación con sus prestadores de productos y servicios de seguros.

Eso sería lo que yo denomino NDS (Nivel Digital Sostenible), y que, como su propio nombre indica, proporciona experiencias similares entre el comportamiento de una persona en el entorno digital y su manera de relacionarse con la compañía aseguradora en ese mundo digital.

Sean rápidos, atrevidos, de mente abierta, efectivos… BE DIGITAL, MY FRIEND