Hemos escuchado en más de una ocasión hablar del enorme potencial de la tecnología blockchain o de cadena de bloques. ¿Qué es exactamente? Aunque podríamos dedicar mucho tiempo a explicar técnicamente en qué consiste, blockchain o tecnología de cadena de bloques es una red descentralizada, distribuida y digital capaz de servir como un gran base de datos segura sustentada y mantenida por una comunidad de usuarios.

Sus principales características son:

  • Opera en tiempo real, registrando prácticamente al instante las diferentes transacciones.
  • La disponibilidad del sistema es prácticamente del 100% del tiempo, dado el elevado número de usuarios que comparten el sistema.
  • Es transparente, ya que todas las transacciones, cifradas, quedan registradas y todos los participantes tienen acceso a ellas.
  • Es inmutable/inviolabilable puesto que al ser una red distribuida es prácticamente imposible que se produzcan alteraciones sin que sean detectadas.

Se trata, por tanto, de una tecnología ideal en un entorno como el asegurador, en el que trabajan diferentes actores (reguladores, clientes, mediadores, aseguradores, peritos, reparadores, prestadores de servicios…) trabajando en un mismo proceso.

Los expertos consideran que la tecnología blockchain puede mejorar tareas y optimizar procesos en las siguientes áreas y en algunos casos ya lo están haciendo. Estas son algunas.

  • Identificación y alta del cliente. Gracias a esta tecnología se podría construir un repositorio con la información de los clientes de proveedores (aseguradoras, bancos, compañías de suministros) aportada una sola vez por el cliente y validado por una de las compañías (a su vez miembro del sistema entorno compartido blockchain) y que podría ser reutilizado siempre que fuese necesario tanto por esa compañía como por otras usuarias del sistema. Este objetivo es el que busca, por ejemplo, la Fundación Sovrin.
  • Tarificación de pólizas. Con el respeto a la normativa de protección de datos y la autorización de los clientes, las compañías podrían compartir datos para la tarificación de pólizas (de forma similar a como ocurre, por ejemplo, en la actualidad con el seguro de Autos y el fichero SIMCO)
  • Tramitación de siniestros. Además de la apertura de partes con fotografías certificadas, el flujo de tramitación de siniestros se agiliza e incluso automatiza, de tal forma que una vez comprobada la ocurrencia del siniestro, se desencadenase el pago de la indemnización. Son smart contracts que ya son una realidad en el día a día de los seguros. Como ‘Fizzy’, el seguro de AXA que indemniza automáticamente al asegurado que sufra el retraso de más de dos horas en su vuelo, o Ibisa, del que ya hablamos en Füture.
  • Mejora en los procesos back-end a través de la descentralización de las transacciones. Se reducen o prácticamente se eliminan los datos duplicados, se reducen los errores humanos y las demoras en los procesos, así como los costes administrativos.
  • Consulta de información de pólizas. ¿Cuántos seguros de suscripción obligatoria hay? Esta tecnología podría facilitar la comprobación fehaciente de que una empresa, por ejemplo, cuenta con los seguros necesarios para su actividad.

Blockchain en el sector asegurador, curso de INESE