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Las economías de la digitalización y su repercusión en el sector asegurador centran el último trabajo de Swiss Re Institute. En particular, el análisis sigma destaca que los denominados activos intangibles, incluidos los datos digitales, representan una importante oportunidad de crecimiento para el sector de los seguros.

Estos intangibles son una parte significativa del valor económico de las empresas (el valor global de los intangibles de las empresas que cotizan en bolsa se ha quintuplicado en los últimos 20 años) y a su vez una fuente de nuevos riesgos. Actualmente, según los cálculos de la reaseguradora, cerca del 80% de ese valor no está asegurado.

La digitalización también está permitiendo eficiencias operativas. Aun así, el pleno impacto transformador de la tecnología digital en el sector de los seguros “sigue pendiente” y, según el índice del centro de estudios, en ningún país las aseguradoras han agotado el potencial económico de la tecnología digital. “Aún queda mucho por hacer”, destaca el informe.

Ahorro de costes

Otra clave de la eficiencia derivada de la digitalización es el potencial de los datos digitales para una suscripción “más holística” basada en información más granular procedente de diferentes fuentes (por ejemplo, dispositivos portátiles). En el informe constata que la digitalización está permitiendo una reducción de entre 3 y 8 puntos porcentuales en los ratios de siniestralidad que, según este sigma, las aseguradoras se están fijando como objetivo en los procesos de suscripción.

El informe también señala que la tecnología digital podría generar ahorros de entre el 10% y el 20% en otras áreas/procesos de la cadena de valor.

Las nuevas tecnologías también pueden utilizarse para mejorar los procesos de mitigación de riesgos. El mayor uso de datos y análisis de datos, en particular de tecnologías de sensores y la conexión en red de fábricas, edificios, máquinas y otros objetos físicos puede reducir la frecuencia y gravedad de los accidentes, por ejemplo con aplicaciones domésticas inteligentes y la adopción de sensores en plantas y equipos. Un reto, sin embargo, es que la falta de explicabilidad que conlleva el uso de inteligencia artificial en innovaciones como los sistemas avanzados de asistencia al conductor, podría plantear problemas para la atribución de responsabilidades.

Invertir en ingeniería de datos

La transformación digital sigue ocupando un lugar destacado en la agenda del sector. La inversión se centró inicialmente en los canales de distribución digital, pero la atención se ha desplazado desde entonces a otras partes de la cadena de valor de los seguros, incluidos los procesos de tarificación y suscripción.

El éxito de la implantación de la tecnología digital depende de la disponibilidad de datos, los requisitos de interpretabilidad y la complejidad del sistema. Para ello, las aseguradoras tendrán que rediseñar los procesos de flujo de trabajo y, sobre todo, invertir en ingeniería de datos”, concluye el informe.