wearable

Un informe elaborado por Global Web Index sobre las tendencias de uso de wearable en Estados Unidos y Gran Bretaña indica que el 81% de usuario que utiliza esta tecnología la asocian a una mejora en su estado de salud y en su estilo de vida.

Parece clara la aceptación de este dispositivo. Concretamente, los más utilizados son los relojes inteligentes o smartwatches (el 66% de los propietarios de un wearable tiene un reloj). Le siguen las pulseras que monitorizan la actividad física (41%).

Entre otras razones, apuntan a los beneficios que esta tecnología les aporta para sentir más control sobre su salud. También tener un mejor conocimiento de su estado o gestionar más activamente el estilo de vida.

¿Qué sucede con los datos de salud que se consiguen con estas herramientas? ¿Se sienten cómodos sus usuarios compartiendo esta información con terceros? ¿Con todos por igual?

En lo que respecta a las aseguradoras, este puede ser un campo a explorar, pues los usuarios están dispuestos a compartir la información. Concretamente, seis de cada diez (63%) personas que posee o piensan comprar un dispositivo de este tipo se siente cómodo compartiendo sus datos de salud con su aseguradora.

Más predispuestos (87%) están a dar sus datos a su médico o proveedor sanitario. El nivel de confianza para compartir sus datos de salud es alto también con el propio fabricante del wearable (57%). En el caso de una firma privada, como ejemplo un gimnasio, este porcentaje está en el 52%. Con su trabajo, el porcentaje no llega a la mitad de los encuestados (42%).

InformeWW

Poco rechazo

Otro punto a favor del uso de datos es que, entre quienes no posee un dispositivo o no piensan adquirirlo, el rechazo a que sus datos de salud se utilicen es de solo el 16%. El hecho simplemente de no estar interesados (57%) o considerarlos demasiados caros (42%) son los argumentos para no tenerlos.

Según este informe, las principales motivaciones que llevan a usar estos dispositivos son contar los pasos caminados (lo usa para ello el 66% de los usuarios) o las calorías quemadas (53 %), controlar la temperatura corporal (35 %) y el latido cardíaco (35%), y monitorizar los patrones del sueño (34%).

En cuanto a las funciones que resultan más interesantes para los futuros compradores, destacan la posibilidad de manejar los niveles de estrés (sería una de las funciones más deseadas para el 58% de los usuarios) y la capacidad de controlar la presión sanguínea (57%) y los niveles de azúcar en la sangre (47%).