Alan AbreuComo ha cambiado el mundo en apenas unos días será algo que recordaremos para siempre, tanto en la faceta personal como la profesional. En esta última miles de trabajadores han trasladado su actividad profesional a su hogar. Para todos aquellos a los que esta situación les resulta totalmente desconocida, cuentan en Internet con decenas de artículos sobre dónde ubicar su puesto de trabajo, propuestas de actividad física, consejos de organización, etc.

En esta situación excepcional la tecnología juega un papel fundamental, y muchos profesionales han desarrollado en su domicilio un entorno TI que, aunque esté fuera físicamente del entorno laboral, debe cumplir una serie de requisitos de seguridad para evitar, en la medida lo posible, ser atacado por un hacker o infectado por un virus que ponga en peligro a su compañía.

El teletrabajo para aquellas empresas que no estaban preparadas, la gran mayoría –según Eurostat tan solo 4 de cada 100 españoles trabaja habitualmente desde su domicilio–, supone una vulnerabilidad, que los ciberdelincuentes conocen e intentarán aprovechar. Y además, la situación es más peligrosa si tenemos en cuenta que según el “Informe Hiscox sobre siniestralidad en el entorno digital” -donde se analizaban más de 1.000 siniestros de naturaleza cibernética- en el 67% de los casos tuvo como origen un error humano.

Con el objetivo de aumentar la sensibilidad de los profesionales sobre la seguridad de los datos de su compañía estos días, os pedimos especial atención a estos dispositivos:

  1. Router. Una de las puertas de las entradas más sencillas de software malicioso. Es recomendable cambiar las credenciales, así como la contraseña predeterminada de la red Wi-Fi. Además, algunos routers tienen una función de «dispositivos conectados», si se detecta un dispositivo no reconocido debe ser eliminado de inmediato.
  2. Portátil y teléfono móvil. El centro neurálgico de cualquier actividad profesional desarrollada estos días en el hogar. Los profesionales deben asegurarse de que estos dispositivos disponen de las últimas actualizaciones, y de no ser así, aplicar aquellas que nos sugiera el sistema operativo. En este sentido, por ejemplo, Microsoft detectó una vulnerabilidad la semana pasada que debe ser parcheada. Otro componente crítico de la infraestructura de seguridad es el antivirus.
  3. Dispositivos del hogar. Si se ha trasladado el entorno laboral al domicilio hay que ser conscientes de que los dispositivos que utilizamos para la actividad profesional compartirán red con otros como SmartTVs, dispositivos IoT, móviles o tabletas personales o, por ejemplo, altavoces inteligentes. Todos ellos pueden convertirse en una puerta para los ciberdelincuentes.

Las casas se convierten estos días en extensiones de las oficinas, debemos desarrollar en nuestros hogares una estrategia de ciberseguridad que no comprometa la información y datos de nuestros negocios, proveedores y clientes, y las empresas deben dotar a sus empleados de la tecnología necesaria para poder garantizar esta seguridad. El coste podría ser altísimo.