Tarjetas seguras

El cibercrimen continúa dominando los titulares. Son ya muchas las noticias sobre casos de fraude en Internet y robo de datos que causan gran preocupación en todo el mundo. La infección por el ransomware WannaCry se convirtió en una catástrofe mundial, afectando a 99 países, incluyendo el Reino Unido, España, Rusia y China. Los piratas informáticos se aprovecharon de las debilidades en los sistemas antiguos de Windows y chantajearon a las empresas para que pagaran un rescate en bitcoins. Este ataque costó a las empresas 4 mil millones de dólares, alcanzando 213.000 casos detectados en mayo de 2017, y no hay evidencias de que el próximo ciberataque mundial no esté a la vuelta de la esquina.

Ha llegado el momento de abordar los delitos cibernéticos

Teniendo todo esto presente, no sorprende que el 28 de enero sea ahora oficialmente el Día de la Protección de Datos. Este evento anual es una jornada impulsada por la Comisión Europea, el Consejo de Europa y las autoridades de Protección de Datos de los estados miembros de la Unión Europea, con el objetivo de promover, entre los ciudadanos, la concienciación sobre  sus derechos y responsabilidades en materia de protección de datos. Su creación se remonta a 2006, año en que el Comité de Ministros del Consejo Europeo estableció el 28 de enero como efeméride para festejar el Día de la Protección de Datos, en conmemoración del aniversario de la firma del Convenio 108, piedra angular de la protección de datos en Europa.

“El Día de la Protección de Datos se dirige a particulares y empresas y se plantea una de las preguntas más importantes en la era de la ciberseguridad: ¿quién es responsable de proteger la información de los consumidores?”

El Día de la Protección de Datos se dirige a particulares y empresas y se plantea una de las preguntas más importantes en la era de la ciberseguridad: ¿quién es responsable de proteger la información de los consumidores? ¿Los propios consumidores, los proveedores o incluso los órganos gubernamentales? Si no se responde a estas preguntas, no podremos ganar la guerra al cibercrimen.

Formar a los consumidores para que puedan protegerse

Con la cantidad de información en la prensa internacional sobre delitos cibernéticos, el fraude digital representa ya una realidad para los usuarios. Un informe de Symantec sobre las amenazas para la seguridad en Internet muestra que casi 700 millones de personas en 21 países han experimentado de alguna forma el delito cibernético. Este problema se agrava por el hecho de que no saben a quién recurrir. El 41 % de las personas en el mundo no sabe identificar un correo electrónico de phishing y normalmente presuponen su legitimidad. Las empresas podemos tomar como nuestra parte de la responsabilidad de formar a los consumidores. Organizaciones como Financial Fraud Action, del Reino Unido, están tomando medidas para informar a los consumidores sobre cómo identificar los indicios básicos de una actividad fraudulenta.

Una oportunidad para que las compañías de seguros desempeñen un papel más relevante

En lo que a seguridad de datos se refiere, las aseguradoras son probablemente las más importantes desde la perspectiva de los consumidores, por lo que reducir su exposición al fraude debe ser un elemento esencial del negocio. Deben aprovechar este momento para ofrecer asesoramiento frente a las incidencias y hacer lo posible para que estas no se produzcan, como parte de su estrategia para diferenciarse. Pueden pasar de ser proveedores de un servicio específico, como un seguro de hogar, a asumir un papel en el que añadan valor a múltiples ámbitos de las vidas de los consumidores.

“Las aseguradoras deben mirar más allá de la amenaza, deben reconocer el desafío y el aumento de responsabilidad que ello conlleva como una oportunidad para dar un paso adelante y desempeñar un papel relevante en la vida de sus consumidores”

Estos servicios aportarían un valor incalculable para el consumidor, especialmente cuando se trata de áreas de difícil acceso como la dark web. La mayoría de los consumidores no sabe lo que es, por lo que no pueden reaccionar a tiempo si sus datos personales se ven comprometidos. Un reciente estudio de Affinion en el norte de Europa puso de manifiesto que el 80% de los daneses desconoce la existencia de servicios o empresas que ayuden a quienes han sido víctimas de robo de identidad. Es evidente que saber que se está rastreando la dark web para comprobar si hay posibles filtraciones de datos aporta tranquilidad.

Centrar la atención en la protección de datos

Aunque el Día de la Protección de Datos sirve para sensibilizar sobre los delitos cibernéticos a escala mundial, está claro que mantener la seguridad de los datos del consumidor es esencial todos los días del año. La sensibilización es un primer paso importante, las empresas también pueden ofrecer consejos prácticos y servicios que creen confianza en la marca y minimicen la posibilidad de que los consumidores cambien de proveedor.

Ahora es cuando las aseguradoras deben mirar más allá de la amenaza, deben reconocer el desafío y el aumento de responsabilidad que ello conlleva como una oportunidad para dar un paso adelante y desempeñar un papel relevante en la vida de sus consumidores, sea el día de la Protección de Datos o cualquier otro día.

Raquel Aznar

 

Por Raquel Aznar
Directora Comercial y de Marketing en Affinion