El 40% de las transacciones de comercio electrónico en 2020 incluirá algún tipo de inteligencia artificial

La inteligencia artificial es una de las tecnologías que más interés despierta entre las compañías por sus atractivas posibilidades de negocio y nuevas aplicaciones es la inteligencia artificial. Así lo revela un informe de la consultora IDC, que pronostica que para 2020 el 40% de las iniciativas de transformación digital se apoyará en capacidades cognitivas, inteligencia artificial y robótica.

En declaraciones a Europa Press, el director de Análisis y Consultoría de la firma, Juan García Morgado, señala que aunque se trata de un mercado “en fase inicial” en España, sectores como el de la salud, el retail o la industria 4.0 ya están invirtiendo en esta tecnología, aunque enfrentándose a retos como “la falta de madurez o el desconocimiento”.

Del mismo modo, el estudio resalta que en 2019 el 75% de trabajadores que use cualquier tipo de aplicación empresarial contará con alguna herramienta de inteligencia artificial, mientras que en 2020 el 40% de las transacciones de comercio electrónico también incluirá algún tipo de componente de esta tecnología, algo que llegará también al 100% de las iniciativas que se desplieguen sobre Internet de las Cosas.

Blockchain, una tendencias “totalmente disruptiva”

Otra nueva tecnología de interés para las compañías es el blockchain. “Es una de las mayores tendencias tecnológicas de los próximos meses”, afirma García Morgado, y será “totalmente disruptiva”, generando nuevos casos de uso, productos y líneas de negocio. Sin embargo, este año solo el 4% de las empresas europeas incluyen blockchain como tecnología estratégica.

En 2019 se espera que el 20% de despliegues de Internet de las Cosas incluirá servicios de blockchain, al igual que también en 2019 el 60% de las instituciones financieras incorporarán blockchain. Del mismo modo, IDC estima que, en 2020, el 20% de las transacciones globales integrarán esta tecnología.

Pese a todo, esta tecnología se enfrenta a retos como que se trata de un modelo “cerrado e inflexible” por diseño, mejorar su reputación al estar vinculado al bitcoin y hacer frente a la barrera que supone la regulación. A este respecto, resalta que no es compatible con las principales leyes de protección de datos europeas, principalmente por el derecho al olvido, y apunta que una buena idea sería que el propio mercado de autorregulara para hacer frente a este problema.

El 80% de las entidades financieras espera adoptar el blockchain para 2020

Este informe de IDC no es el único que pronostica la implantación del blockchain entre las empresas, y en particular en el sector financiero. Según un informe de Bain & Company, el 80% de las entidades financieras espera adoptar esta tecnología para 2020, a la vez que creen que “transformará” el mercado.

El estudio, del que informaba El Economista, señala que los mercados financieros “aún no están listos” para esta nueva tecnología y que faltan medidas en ese sentido, pese a que la mayoría de bancos espera adoptar esta tecnología, que afectará a sus infraestructuras, y forman alianzas con fintech o empresas de finanzas tecnológicas para ello.

En concreto, el 45% de las entidades cree que implementarán esta tecnología de aquí a los próximos tres años, mientras que el 35% cree que será antes del próximo ejercicio.

Por otro lado, el 10% de los bancos espera adoptar el blockchain entre 2021 y 2025, mientras que uno de cada diez considera que será a partir de esa última fecha.

La adopción de esta tecnología que hará “repensar el ecosistema del mercado”, según Bain & Company, es “más probable” que ocurra en los nichos de productos, procesos internos o procesos de bajo riesgo.

De acuerdo con el estudio, aquellas entidades que sean pioneras en la adopción del blockchain se pueden beneficiar pero, a su vez, puede ser un factor disruptor sobre su propio negocio, mientras que si se retrasan en su implementación corren el riesgo de “quedarse atrás”.

Eso sí, las compañías que quieran beneficiarse de esta tecnología tendrán que hacer “cambios significativos” en sus procesos, políticas e infraestructura, en tanto que las innovaciones que ofrece no pueden desarrollarse de forma unilateral, sino que requieren colaboración e intercambios, así como regulación, recuerda el estudio.