pago electronico

El pago electrónico es una realidad. Desde grandes transferencias bancarias hasta las pequeñas compras que podemos realizar desde nuestros Smartphones, todo es digital.

¿Ha llegado la transformación tán rápido que no nos hemos dado cuenta? Quizá esta pregunta pueda hacernos fruncir el ceño e invitarnos a hacer memoria intentando recordar los pasos que hemos dado hasta llegar a pagar en un bar acercando un Smartphone a un TPV.

El pago electrónico, hace su aparición en España en 1978 cuando aparece la primera tarjeta de crédito, o dicho de otra forma, el dinero de plástico. Si bien en un principio nos pareció algo disruptivo, la sociedad lo recibió con los brazos abiertos y se supieron ver los beneficios más allá de las resistencias culturales que podía plantear este hito. Hoy, en 2018, la transformación sigue adelante y el dinero de plástico no tardará en pasar a un segundo plano dejando el escenario libre al “dinero digital”.

¿Cómo cambiará la digitalización de los medios de pago nuestro día a día?

Vivimos en una época “smart” en la que ya todo es digital. No importa el qué, la transformación tendrá lugar tarde o temprano. Si bien existen muchos ejemplos de transformación digital en múltiples sectores, en todos estos casos existen una serie de beneficios que son comunes a todos ellos.

  • Agilidad: La transformación digital trae consigo siempre un aumento en la agilidad de los procesos. Ya sea en lo referente a interacción con clientes o en cuanto a procesos internos de la empresa, la agilidad es uno de los principales outputs de los procesos de transformación digital.
  • Ahorro de costes/optimización: Tanto para empresas como clientes, en ambos términos, económicos y de tiempo, el ahorro es evidente. Las empresas, al procesar directamente las operaciones de forma electrónica, pueden integrarlas con una mayor rapidez y simplicidad en la cadena de operaciones de proceda, facilitando tanto las labores de control, gestión y monitorización como la propia operativa. Desde el punto de vista del cliente, la percepción más evidente es la de ganancia de tiempo y facilidad para la realización de procesos complejos. Si lo trasladamos a un ejemplo, como puede ser es suscribir una cuenta bancaria a través de canales electrónicos, el resultado se vislumbra de forma clara; el cliente no necesitará adaptar su horario para desplazarse a una oficina, ni invertir el tiempo que esto le requiere, ni esperar la cola para ser atendido. Desde un dispositivo móvil, podrá completar el proceso independiente de dónde se encuentre o qué hora sea. Por su parte, la empresa, en este caso el banco, agilizará su proceso de venta y será capaz de ofrecer una experiencia de cliente acorde con la expectativa de una sociedad digital.

¿Cómo afectará el pago electrónico la forma en que las empresas se relacionan con sus clientes?

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