La Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) y la Asociación Usuarios Financieros (ASUFIN) reunieron ayer a los tres supervisores implicados en la puesta en marcha del Sandbox español (DGSFP, CNMV y Banco de España) en una jornada al Sandbox y la nueva Ley de Transformación Digital del Sector Financiero. En la misma se analizaron los cambios regulatorios que conllevará su aprobación definitiva y cómo una aplicación acertada del Sandbox podrá cobrar un papel relevante para proteger los derechos de los usuarios financieros.

En la primera mesa redonda, dedicada a los organismos públicos, participaron los supervisores implicados en el proyecto del Sandbox, representados por Ana García Barona, responsable de Regulación, Subdirección General de Seguros Regulación y Relaciones Internacionales de la DGS; Francisco del Olmo, subdirector responsable de Fintech y Ciberseguridad, Departamento de Estrategia e Innovación, Dirección General de Política Estratégica y Asuntos Internacionales de la CNMV; y Sergio Gorjón, Responsable de la Unidad de Nuevos Proveedores y Regulación, Banco de España, siendo moderada por Jaime Bofill, socio de Hogan Lovells.

Entre las conclusiones de la mesa de los supervisores, se destacó que el Sandbox se ha diseñado para crear condiciones seguras en las que puedan probarse innovaciones tecnológicas con máximas garantías para todos los participantes en el proceso, especialmente para el cliente final.

Desde la DGSFP, García Barona hizo hincapié en que uno de los objetivos primordiales del proyecto es la protección del consumidor, que «se encuentra claro en la normal», y que están previstas unas garantías en el caso de que no vaya bien y que se puedan cubrir por los organizadores del evento. Además, resaltó que se encuentran “expectantes” con el funcionamiento del Sandbox, aunque consideran que sobre todo la entrada de proyectos en lo relativo al Seguro se producirá más por la parte de distribución de Seguros.

Los tres supervisores defendieron la necesidad de recursos para el correcto desarrollo de este proyecto, algo que también se contempla en la norma pero que desde la DGSFP, «al ser un supervisor integrado en el Ministerio de Economía y Empresa, tiene el cortapisa de la Administración» Recursos se van a pedir, pero al no ser una entidad autónoma, tendrá que trabajar con los recursos de los que dispone, aunque si hay que pedirlos se pedirán». «Habrá proyectos suficientes para entrar en el Sandbox, pero para ello necesitaremos que se cuente con los recursos necesarios, para que los proyectos se lleven a cabo de una forma correcta», se indicó.

En esta mesa, además, se abordaron claves como las garantías que el Sandbox ofrece a los consumidores, entre ellas el diálogo organizado que ofrecerá entre los actores implicados. Desde Banco de España, Gorjón incidió en que el Sandbox será beneficioso para los consumidores concebido como un vehículo que trata de garantizar el beneficio del cliente y que no tenga riesgo financiero para el usuario. Por su parte, Del Olmo comparó el Sandbox español con el de otros países manifestando que “es uno de los más ambiciosos. Tiene elementos adicionales muy atractivos» (como que es de sujeción y no exención).

Finalmente, los tres supervisores coincidieron en dar los mismos consejos para animar a los interesados a presentar sus proyectos al Sandbox. Fundamentalmente dos parámetros: madurez de la propuesta y que aporte un diferencial de innovación a lo que ya hay. También que genere beneficio para el consumidor, que aporte tecnología y que tenga garantías que lleven a un buen fin para no hacer perder el tiempo ni al inversor ni al usuario que haya participado pero sin dejar de animar a las asociaciones «porque cualquier proyecto que cumpla con las condiciones tendrá cabida dentro del Sandbox«, será examinado y estudiado por cada supervisor.

En este sentido, se recordó que el funcionamiento del Sandbox es de «ventanilla única» y dependiente del Tesoro, que es el organismo encargado de realizar la «función de canalización hacia los supervisores», que serán los que decidan el sentido y encaje de los proyectos, tras la realización de su informe bajo una serie de conceptos de valoración. En base a ese informe, podrá ir ese proyecto a varios supervisores; todo esto se hará de manera consensuada sin saberse todabvía exactamente cómo, pero trabajando los tres organismos de manera coordinada.

Garantías de un entorno regulado

La segunda mesa redonda contó con la participación de Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI, Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, quienes dialogaron sobre el impacto que tendrá el Sandbox para los consumidores desde el punto de vista de estas dos asociaciones, organizadoras de la jornada de ayer.

García de la Cruz destacó que el espacio de pruebas regulado implicará garantías para la operativa de las Fintech e Insurtech y una mayor seguridad para el consumidor. “El Sandbox incluye una serie de garantías para proteger a los potenciales usuarios de los servicios digitales y al ser un entorno regulado por los supervisores financieros, los participantes que presenten sus proyectos deberán de tomar las precauciones pertinentes para proteger no sólo los derechos sino también la confidencialidad de los datos de sus usuarios o clientes”.

AEFI considera que «el objetivo final del Sandbox es acelerar la innovación, la cual tendrá un impacto en el usuario final», por tanto «será esencial para aumentar y mejorar la competencia al tiempo que actualiza la regulación existente en lo relativo a la creación de empresas innovadoras en el sector financiero y la protección de clientes». No obstante, al ser un mercado muy regulado, será fundamental que las nuevas tecnologías y proyectos que se presenten no comprometan la seguridad de los usuarios.

Asimismo, expuso que “este año, el 50% de la inversión fintech en Europa la ha acaparado Reino Unido, pese al proceso del brexit (incluso ha caído un 10% en un año), y el 35% en Alemania, aunque no sea un país excesivamente potente en el sector financiero. Sin embargo, España solo concentra el 2% de la inversión». Esto pone de manifiesto la necesidad de incrementar el capital para que el ecosistema de la innovación financiera siga creciendo en España.

Desde ASUFIN se resaltó que “las fintech suponen una oportunidad para que el sistema financiero avance, pero tenemos que estar pendientes de que no se cometan errores del pasado” y se añadió que “el Sandbox podría facilitar ese progreso, pero como consumidores tenemos que participar en el desarrollo del marco regulatorio para minimizar los riesgos y que quede perfectamente delimitada”. Según Suárez, “el Sandbox será bueno si se centra en la protección del consumidor, que tendrá que situarse en el centro. La propuesta es positiva e incluye garantías para los consumidores, pero falta ver de qué forma lo hará, una vez se ponga en marcha el proyecto”.