Nuria Castañer, UNESPA“La inteligencia artificial consiste en big data, datos, datos y más datos. Y todos sabemos que cuantos más datos tengamos, más inteligentes serán nuestros algoritmos. Esta es una ecuación muy simple. Y por lo tanto resulta tan importante tener acceso a todos esos datos que están por ahí. Es por ello que queremos dar a nuestras empresas, pero también a nuestros investigadores y a los servicios públicos, un mejor acceso a los datos”.

Así anunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado 19 de febrero, su nueva estrategia de datos, el libro blanco sobre inteligencia artificial y demás medidas que la UE tiene previsto adoptar en breve en su afán de avanzar e uno de los seis grandes ejes de este nuevo mandato del ejecutivo comunitario: una Europa adaptada a la era digital.

En esta misma línea, el nuevo comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, ha afirmado que en la UE “contamos con todo lo necesario para liderar la carrera de los big data y mantener nuestra soberanía tecnológica, el liderazgo industrial y la competitividad económica en beneficio de los consumidores europeos”.

«Uno de los seis grandes ejes del nuevo mandato del ejecutivo comunitario es una Europa adaptada a la era digital»

Siendo los datos la principal materia prima del Seguro desde siempre, el sector no puede hacer otra cosa que esperar a ver en qué iniciativas concretas se traducirán las medidas anunciadas desde Bruselas. Mientras tanto, son varios los aspectos en los que la industria aseguradora española está trabajando de la mano de sus colegas europeos.

En primer lugar, el entorno normativo ha de acompañar a los consumidores y a las empresas en este proceso de transformación tecnológica. Por poner un ejemplo, la Directiva sobre Distribución de Seguros, recientemente implementada en el ordenamiento jurídico nacional, sigue prefiriendo que la información que ha de entregarse a los clientes para que estos realicen una compra informada se haga en papel. El Seguro español está identificando formalismos obsoletos de este tipo que puedan constituir un verdadero obstáculo a la innovación. En España se sigue, además, con especial interés el recientemente presentado proyecto de ley sobre sandboxes.

Por otro lado, la transformación digital implica nuevos puestos de trabajo en el sector que demandan nuevas habilidades y formación (científicos de datos, expertos en experiencia de usuario…). El Seguro está interesado muy interesado, por tanto, en participar en una reflexión que acerque el sistema educativo a las demandas actuales de las empresas.

Sobre el acceso a datos, sin disminuir su grado de protección, el consumidor demanda cada vez más nuevos productos de seguros innovadores, mejor adaptados a sus hábitos y necesidades. Para ello es necesario que las aseguradoras puedan tener acceso a los datos de los objetos asegurados (automóvil, vivienda, etc…), a través de plataformas abiertas e interoperables. Para la cobertura de otros riesgos como los cibernéticos, las catástrofes naturales o el riesgo climático el acceso a la información también es fundamental para tarificarlos adecuadamente y asegurarlos apropiadamente.

Pero en el propio sector reside, también, la capacidad de incrementar la confianza digital, garantizando la privacidad de los datos de los clientes y proporcionando a los usuarios el control de sus datos y la transparencia en lo relativo a sus derechos mediante el escrupuloso respeto del Reglamento General de Protección de Datos y la normativa nacional.

Finalmente, uno de los principales problemas que pueden plantear las nuevas tecnologías, como son las soluciones basadas en inteligencia artificial; no es la tecnología en sí misma sino cómo las personas van a utilizarla. El sector está muy comprometido en el uso ético de las nuevas tecnologías y está siguiendo muy cerca los trabajos del supervisor europeo (EIOPA), en el seno del grupo de expertos en ética digital que ha creado al efecto y cuyas conclusiones posiblemente se conozcan a final de año.

La inteligencia puede ser artificial. La empatía, no. Como, de momento, el test Voight-Kampff que aplica Deckard sigue siendo una romántica falacia en la sociedad distópica de Blade Runner, en el sector asegurador seguiremos trabajando en la transparencia y la confianza que los clientes necesitan tener del uso que el sector haga de las nuevas tecnologías.

| Esta tribuna fue publicada originalmente en el Boletín Diario de Seguros (BDS) del 5 de marzo de 2020

Digitalización: el seguro reescribe su modelo de negocio