sostenibilidad huella de carbono footprintA finales del año pasado se celebró la COP26 y, allí, se ratificó el Pacto de Glasgow, donde los allí firmantes se comprometieron a que las emisiones de carbono tendrán que reducirse en un 45% en la próxima década para mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5 grados centígrados en 2050. Y, casualmente aquí, el sector financiero, aunque no lo creáis, tiene mucho que decir…

Al igual que muchos sectores, las entidades financieras de todo el mundo se han comprometido a alcanzar objetivos de emisiones netas cero trabajando para abordar el carbono emitido directamente a través de sus operaciones, así como indirectamente, a través de actividades como el uso de la energía de origen renovable. Pero el verdadero impacto vendrá de la adopción de medidas en respuesta a las emisiones en toda su cadena de valor, incluida la totalidad de sus carteras de inversión.

Abordar estas emisiones financiadas, las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por las empresas en las que una institución financiera participa, bien sea financiando deuda o como inversor, no es un concepto nuevo. Pero actualmente sólo unas pocas instituciones informan sobre la huella de carbono de sus carteras. Para hacer realidad sus planes de cero emisiones, y así satisfacer las demandas de las partes interesadas, las instituciones financieras deben tomarse este tema de una manera mucho más en seria. Y, ¿cómo empezar? Pues… midiendo.

¿Cómo que por qué? Medir las emisiones es fundamental para ayudar a las entidades no sólo a gestionar los riesgos asociados a las emisiones en su cartera, sino también a alcanzar sus objetivos pactados. Si no hay mediciones, será muy difícil demostrar el progreso de sus objetivos. La medición también puede reforzar sus estrategias, su capacidad para identificar los sectores más difíciles de eliminar y sus estrategias de compra-venta y compensación de carbono, ayudando a que todas sus carteras alcancen el objetivo de cero emisiones en 2050 o antes.

Pero, incluso con las mejores intenciones, estamos ante un reto nada fácil. Medir y divulgar las emisiones de sus carteras requiere que las entidades financieras aprendan a recopilar datos específicos de sostenibilidad de fuentes externas, incluidos sus clientes, así como a medir con precisión la huella de carbono de toda su cartera en una serie de escenarios climáticos. También tienen que informar sobre el progreso de su cartera para mantener el aumento de 1,5 grados centígrados utilizando una metodología ‘estándar’ que permita la comparación con otras entidades.

El desafío

En ausencia de un marco único de gobernanza de datos para la recopilación de datos sobre emisiones y sin una metodología única aceptada a nivel mundial para medir e informar sobre el impacto de las empresas individuales en el aumento de temperatura pactada, tenemos sobre la mesa, como decía, importantes desafíos de recopilación de datos y de evaluación comparativa. Y quizás por ello, es un tema que se ha ido posponiendo… o evitando.

Pero incluso sin una única norma mundial de medición es necesario prepararlo todo, incluso ahora que la situación económica amenaza con retrasar todos estos asuntos de la transición energética y donde estamos viendo que sí, que lo de la sostenibilidad y los ODS siguen al alza en las prácticas empresariales, pero con un enfoque todavía claramente económico. Las normas de medición están surgiendo y comenzar la laboriosa tarea de recopilar datos dará tiempo a identificar las lagunas de información y los problemas de calidad de los datos.

Prácticas para la medición de emisiones

Por sugerir algo, hay ciertas medidas prácticas que las entidades podrían ir poniendo en práctica de cara a construir un enfoque sólido para medir las emisiones. Por ejemplo, se me ocurre:

Alinear la estrategia y el modelo de negocio de la empresa con los objetivos del cambio climático. Las prioridades de financiación deben incluir la gestión de los riesgos financieros relacionados con el clima, la descarbonización de las carteras existentes mediante la desinversión en sectores con altas emisiones de carbono y la movilización del capital necesario para acelerar la transición climática.

Hay que reconocer que la medición de las emisiones es un área importante de responsabilidad fiduciaria. Esto significa poner en marcha nuevas competencias, como la recopilación, la gestión, el análisis y la presentación de informes sobre grandes cantidades de datos, así como la capacidad de trabajar con las partes interesadas de los distintos departamentos y con los clientes de la cartera.

Determinar la gama de activos con alta vinculación a las emisiones de carbono de las carteras. Considerar qué tipo de activos tienen las carteras y asegurarse de que se incluyen todos los activos y exposiciones más directamente relacionados con las emisiones de carbono antes de seleccionar una metodología adecuada para medir las emisiones de cada clase de activo en particular.

Determinar las fuentes de datos. Algunas carteras contienen miles de pequeñas y medianas empresas que a menudo no generan información sobre sus emisiones, lo que dificulta la recogida de datos y su exactitud. Cuando los datos son irregulares, hay que abordar los problemas calificando la calidad y la cantidad de los datos y comprometiéndose a mejorarlos.

Calcular las emisiones utilizando las metodologías de base científica más extendidas. Utilizar una de las metodologías de contabilidad de GEI emergentes para guiar la preparación de los datos de las emisiones es un paso positivo y una fuerte señal para las partes interesadas.

Aunque los pasos anteriores son un simple punto de partida para las instituciones a la hora de medir las emisiones que forman parte de sus carteras de deuda/inversión, el paso más importante será que el sector se reúna y acuerde una medición única y estándar… y en la parte técnica/tecnológica, tampoco estaría de más contar con algún experto como compañero de viaje… Sólo entonces el sector financiero tendrá el impacto necesario para garantizar un futuro con cero emisiones netas y empezaremos a encontrar, pero de verdad, los famosos Cisnes Verdes y las organizaciones enfocadas en el Triple Balance de Elkington.

Mientras, además de medir las emisiones, medid la temperatura e id por la sombra. ¡Feliz verano!


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