España tiene una gran oportunidad como hub digital

La crisis del Covid-19 ha tenido como consecuencia principal para la economía digital la aceleración de la digitalización. En 2020, la economía digital alcanzó el 22% del PIB, tres puntos porcentuales por encima del 18,7% de 2019.

Así lo revela el informe anual sobre la Economía Digital en España elaborado por Adigital y Boston Consulting Group. Además, en 2020 el impacto directo de la economía digital en el PIB fue del 10,9%, casi dos puntos por encima de 2019.

Desde el informe se destaca que la caída del PIB en 2020 ha contribuido a aumentar el peso de la digitalización en términos absolutos, al igual que otros efectos de la pandemia como el aumento del teletrabajo o el incremento de peso del canal digital tanto en empresas como en particulares. Por otro lado, la caída de negocio de las pequeñas y medianas empresas (pymes) llevó a aplazar inversiones de digitalización no imprescindibles.

Otro de los aspectos que destaca el informe es que España tiene la oportunidad de convertirse en un hub digital. Esto contribuiría al posicionamiento de la economía digital española y potenciaría la creación de nuevos sectores digitales que impulsen el crecimiento del PIB.

Por un lado, puntualizan: «Es una opción estratégica que supondría la inversión en infraestructura digital y la dinamización de la economía atrayendo de forma sostenida empresas e inversiones tecnológicas». Por otro, hay una clara relación entre «inversión en infraestructuras interconectadas y crecimiento del PIB, siendo fundamental contemplar esta variable en la medición del PIB digital”.

Digitalización en las pymes

La digitalización de las pymes es un factor clave para aumentar la contribución digital en la economía española: es una de las principales características de nuestra economía (99,83% del total).

Por lo general, estas compañías tienen mayor dificultad para acometer su transformación digital, tanto por falta de recursos como por falta de capacidades digitales. Sin embargo, la digitalización es un proceso imprescindible para que puedan competir en el mercado en un contexto en el que cada vez son más relevantes la eficiencia en los procesos, el análisis de datos, la experiencia de usuario y la innovación en productos y servicios.

«La digitalización es una oportunidad para reforzar la productividad y la resiliencia de las PYMEs, y sentar las bases necesarias para su crecimiento y escalabilidad», añade el informe. Por lo que aconsejan que la digitalización debe actuar como «catalizador de la innovación empresarial, al permitir el desarrollo de nuevos productos y modelos de negocio».

Talento: Desajuste entre capacidades y necesidades

Por último, desde el informe se alerta de que en los últimos años, los avances tecnológicos y la digitalización han creado nuevas profesiones, y han reconvertido muchas de las existentes, generando un desajuste entre capacidades y necesidades en el mercado laboral.

Como consecuencia, en los últimos años el mercado laboral español no ha podido absorber casi a uno de cada dos trabajadores de cualificación media. Es decir, ha necesitado hasta un 20% más de trabajadores de baja cualificación.

Este desajuste entre capacidades y necesidades frecuentemente pasa inadvertido, al no generar desempleo, pero tiene un impacto significativo sobre la productividad laboral, que se estima que se ha reducido un 6% a nivel global.

Las razones son obvias: «Los empleadores se ven obligados a aumentar el gasto en formar a trabajadores que no tienen las habilidades necesarias». Además, añaden: «los propios trabajadores son menos eficientes al realizar las tareas, y los trabajadores sobrecualificados se encuentran desmotivados y con una falta de continuidad en los puestos de trabajo».