Repatriación | Coverontrip Seguros de Viaje en Future

La repatriación sanitaria de accidentados y enfermos graves tiene un gran número de aspectos claves, todos ellos serios y transcendentes, a la vez que se trata de un proceso en el que deben intervenir muy diferentes actores y que reviste transcendental importancia en el ámbito del seguro de viaje.

Entre las implicaciones figura, en primer lugar, como es lógico, la salud del paciente. La preocupación por ella debe presidir no sólo todo el proceso de la repatriación sino también la propia decisión sobre su conveniencia y su momento. Otra implicación se dirige a los recursos humanos y técnicos que deben ponerse en marcha, la cualificación de aquellos y la idoneidad de éstos. Implicación importante es también la de los costes asociados a la decisión de la repatriación y a su momento.

La salud del paciente, los medios a su disposición y el coste asociado son elementos que, a su vez, generan la intervención de un buen número de actores. Por supuesto, una vez más, el actor principal, el protagonista, es el paciente. Pero a su alrededor se mueve un buen elenco de reparto: los cuadros médicos, reguladores y acompañantes, las enfermeras y enfermeros, los servicios de ambulancias, las compañías aéreas de transporte sanitario, las líneas aéreas regulares y su personal técnico, las autoridades de control aéreo, los hospitales de origen y destino, las compañías de asistencia en viaje y las aseguradoras. También son actores de referencia los servicios médicos militares y los medios de transporte que las Fuerzas Armadas ponen a disposición de civiles en ocasión de grandes siniestros o catástrofes. Y, en la mayoría de los casos, al otro lado de la cadena, la familia del paciente, que sigue con ansiedad y lógica preocupación el proceso de la repatriación.

Esta enumeración, que no persigue ser exhaustiva ni cerrada, es prueba suficiente de la complejidad que preside una repatriación sanitaria.

**********

Este año celebramos un cumpleaños muy especial. Celebramos el centenario de la primera repatriación aérea que, como en muchas otras esferas del progreso, se llevó a cabo con ocasión de un conflicto bélico. En este caso uno de magnitudes enormes. Fue en 1917 cuando el ejercito serbio, en plena Guerra Mundial, organiza las primeras evacuaciones aéreas desde el frente a la retaguardia. Entonces, la poca idoneidad de los aviones, con pequeños fuselajes que no dan cabida a las camillas, mantiene a la ambulancia terrestre como el recurso prioritario, a pesar de las grandes distancias que hay que recorrer.

Aquí, en España, el primer traslado aéreo de pacientes tuvo lugar durante la Guerra Civil. Después, durante la Segunda Guerra Mundial se van perfeccionando progresivamente los medios necesarios para realizar adecuadamente los traslados aéreos de heridos a la vez que los cuadros médicos y enfermeras que viajan con ellos van adquiriendo experiencia que, con el tiempo, se va transformando en formación en fisiología aeromédica y en técnicas para la supervivencia.

Los siguientes conflictos armados de envergadura en Corea y Vietnam, junto con la aparición de helicópteros de gran envergadura, son causas de un mayor avance en el transporte sanitario, tanto regulado como de urgencia, influyendo de manera fundamental en los programas de transporte aéreo de civiles en Estados Unidos, de donde se extenderán por todo el mundo.

Así, a partir de los años 60, los hospitales comienzan a dotarse de servicios de urgencias, y en Europa nacen los primeros servicios públicos de emergencias, que incluyen transporte sanitario, aunque, de momento, únicamente terrestre. En las siguientes décadas, los servicios de emergencia se desarrollan muy rápidamente y los Estados organizan sistemas de coordinación realmente eficientes en la atención de urgencias. En el ámbito civil, los traslados sanitarios regulados interhospitalarios están ya al orden del día, y se extienden igualmente al traslado de órganos.

En cuanto a los traslados internacionales, a las repatriaciones aéreas de pacientes en el ámbito civil -al igual que en el militar- adquieren importancia en Europa con la entrada en escena de las compañías de asistencia en viaje, que nacen y se desarrollan, a su vez, a la sombra del desarrollo del turismo. Hace tres décadas no era fácil encontrar atención médica hospitalaria adecuada en los destinos turísticos que, progresivamente, se iban poniendo de moda. Se hacía necesario organizar y llevar a cabo repatriaciones, en muchos casos como única alternativa para procurar una mínima atención médica.

En la actualidad, la calidad y cantidad de recursos sanitarios en la mayor parte de los países y, especialmente, en los que son receptores de turismo internacional, han mejorado sustancialmente. Salvo excepciones, en las principales ciudades de los destinos turísticos cuentan, cuanto menos, con aceptables infraestructuras hospitalarias, públicas o privadas, en las que los accidentados extranjeros pueden ser atendidos con garantías. A partir de ahí, los motivos para organizar una repatriación sanitaria tienen que ver, también, con otras consideraciones: los deseos del paciente y de su familia, que una vez superada la emergencia prefieren encontrase en su entorno natural; mejores medios en el lugar de origen del paciente para garantizar tratamientos a medio plazo, una vez estabilizado el paciente; los elevados costes de determinados servicios médicos prolongados en determinados países sin que aporten valor especial a la recuperación del paciente, etc.

Y por supuesto, debemos dar respuesta a los miles de casos en los que, todavía, una adecuada y pronta repatriación es garantía de una adecuada curación del paciente por las malas condiciones en el lugar del accidente, o por las condiciones en que se encuentra el entorno del accidentado como consecuencia de un siniestro mayor o de un evento catastrófico.

**********

De acuerdo con el último Barómetro publicado por la Organización Mundial de Turismo, en el año 2016 se produjeron 1.235 millones de llegadas internacionales en el mundo, más del doble que hace tan solo 15 años. Es un número espectacular que superará la barrera de los 1.500 millones el próximo año.

Europa continúa siendo el mayor receptor mundial de llegadas internacionales, con 620 millones. Pero es interesante observar como el segundo lugar lo ocupa ya Asia-Pacífico, con 303 millones, siendo el continente americano el tercer receptor, con 201 millones, África el cuarto con 58 millones y Oriente Medio cierra la lista con 54 millones.

Si bien en COVERONTRIP mantenemos atento el rádar a la información estadística a nivel mundial, creo que al lector de FÜTURE le pueden interesar más algunos datos referidos a las tendencias del turista español y a las previsiones sobre su comportamiento en el futuro próximo. Del mismo modo, aunque en menor medida, puede ser interesante conocer las tendencias del turismo receptivo y si se observan cambios en la nacionalidad de nuestros visitantes.

Conocer los destinos turísticos y de negocios de nuestros clientes es fundamental para poder anticiparse y prepararse de cara al futuro. Allá donde viajen los españoles será dónde tengamos que prestar nuestros servicios de repatriación con más probabilidad y frecuencia y ello tiene especial transcendencia en áreas tales como la formación, la selección de proveedores, la elección de centros logísticos aéreos, etc.

En ese sentido, quisiera ofreceros algunos datos y alguna conclusión. En el año 2006, los españoles y residentes en España hicimos al extranjero un total de 4,2 millones de viajes. En 2016 esta cifra ha sido de 15,6 millones de viajes, casi 4 veces superior a la de hace diez años, según fuentes del Instituto de Estudios Turísticos de España. En líneas generales, los principales destinos se mantienen parecidos: Francia, Portugal, Italia, Alemania y Reino Unido lideran el ranking de destinos y suponen 8,5 millones de viajes. Sin embargo, mientras que hace diez años estos mismos destinos suponían el 65% del total, ahora suponen el 47%, dieciocho puntos menos. Nuevos destinos irrumpen con fuerza en los últimos años que, antes, eran anecdóticos. Así, Asia-Pacífico se eleva hasta los 2,1 millones de viajes mientras que Latinoamérica alcanza los 3 millones de viajes, En cuanto a Marruecos, mientras que en 2002 realizamos tan sólo 174.000 viajes al vecino país africano, en 2016 fueron 700.000. Del mismo modo, mientras que Rumanía ni siquiera aparecía en la lista de destinos, en 2016 ya se sitúa con cerca de 500.000 viajes.

Pero en el último lustro ha surgido un nuevo tipo de viaje, que se genera en una nueva realidad, la de la emigración del español en búsqueda de oportunidades, empujado por la profunda crisis que ha atravesado nuestro país. Entre el 2009 y el 2016 se registró un aumento de emigrantes españoles del 57% y pasaron de 1,4 millones de personas a 2,3 millones. Esta cifra tan espectacular lleva aparejado un importante tráfico internacional que tiene componentes diferentes.

En definitiva, tres factores que debemos tener en cuenta para los próximos años:

  • Aunque la Unión Europea se mantiene como el destino principal del español, va decreciendo su peso significativamente y el número de viajes a esta zona ha descendido hasta los 7,3 millones desde los 8 millones de viajes en el año 2011.
  • Nuevos destinos de media distancia aparecen con motivo del peso adquirido en nuestro país por la inmigración procedente de países como Marruecos y Rumanía. Del mismo modo, es previsible una evolución a la baja en el comportamiento migratorio del español.
  • La larga distancia va ganando peso derivado de la combinación de inmigración y negocios en Latinoamérica y del turismo vacacional en Asia y África. La larga distancia supone ya el 30% de los viajes realizados por los españoles.

Pero también evolucionan las tendencias en nuestro mercado receptivo y aunque los europeos sigan siendo nuestros principales clientes, a los que estamos acostumbrados a acompañar en repatriaciones gestionadas desde sus países, nuevos clientes llaman a nuestras puertas con cada vez mayor frecuencia: Rusia, Turquía y China envían cada año más turistas a nuestro país y crece el tráfico que procede de países emisores de emigración por motivos de visita a familiares.

Estas tendencias significarán nuevos escenarios para los profesionales involucrados en repatriaciones sanitarias. Comportamientos culturales y modos de operar distintos a lo que estamos acostumbrados, en destinos cada vez más lejanos y diferentes, con pacientes, a su vez, residentes pero no españoles. Trazado de rutas diferentes, importancia de cambios horarios, aviones con mayor autonomía, equipos médicos acompañantes enfrentados a largos servicios, mayor necesidad de idiomas, etc.

**********

Así, si tenemos en cuenta los aspectos claves involucrados en una repatriación sanitaria, así como su complejidad y el número de actores que en ella participan, y a ello añadimos una mayor complejidad derivada de una mayor frecuencia de viajes y un caleidoscopio de destinos y orígenes que evoluciona continuamente, no podemos sino señalar que la cualificación de los profesionales sanitarios que prestan sus servicios alrededor de las repatriaciones adquiere, aun, una mayor importancia, si cabe.

Los médicos y enfermeras que regularán y trasladarán a los pacientes deberán ser capaces de enfrentarse cada vez a situaciones más variadas y, por ello, deben estar adecuadamente formados y entrenados. Deberán hacer uso no sólo de sus conocimientos sanitarios generales en atención a pacientes graves, que demandan una constante vigilancia y monitorización, como los de cualquier unidad de hospitalaria de urgencias, sino también de su necesaria formación adicional en técnicas específicas de reanimación y traslado de pacientes en medio aeronáutico, con problemas añadidos por incidentes aéreos o por la simple altitud de vuelo. Pero además, la evolución continuada de los medios técnicos puestos a su disposición, con equipamientos cada vez más sofisticados y versátiles, exigirá de ellos un perfecto dominio de su uso e indicaciones.

**********

Quisiera hacer mención ahora de otra figura esencial en la repatriación sanitaria. Se trata del médico regulador, al que he mencionado antes de pasada. Su papel es clave ya que es el que decide, a miles de kilómetros de distancia, la procedencia y el momento de la repatriación, así como el que determina los medios a emplear. Ardua labor.

En ocasiones, al otro lado de la línea se encuentran sistemas de salud muy diferentes al nuestro, protocolos que no acabamos de entender, aderezados de una cultura completamente diferente a la nuestra. Otras veces no podemos sino dudar de la competencia profesional del colega que atiende in situ a nuestro cliente, a nuestro paciente. Y, otras veces, las pruebas diagnósticas tampoco son muy fiables.

Con todos estos elementos, el médico regulador, teniendo siempre como prioridad absoluta la salud del paciente, debe tomar decisiones de alcance. No siempre es aconsejable prescribir la repatriación inmediata. Otras veces, es lo más aconsejable. Miles de factores intervienen y el médico regulador debe ser capaz, desde la distancia, de saber distinguir lo importante de lo accesorio, lo cierto de lo dudoso.

La medicina no es una ciencia exacta y lo más determinante será la experiencia y la formación del médico regulador: pero también será necesario que se le deje trabajar con autonomía y responsabilidad, sin injerencias ni intereses que le intenten mover fuera de la práctica profesional de la medicina.

**********

Alrededor de la repatriación sanitaria orbitan, como decía al principio, muchas otras disciplinas y asuntos que también son de gran transcendencia y a los que no hay ya espacio aquí para tratar. La importancia de las nuevas tecnologías, los avances en la telemedicina, las redes de información y la accesibilidad a bases de datos de salud remotas plantean nuevas oportunidades para la atención adecuada de nuestro paciente en el extranjero, para la correcta toma de decisión sobre la movilidad del paciente y el momento adecuado, para una estable y homogénea línea de comunicación entre regulador y tratante.

La repatriación no es la panacea, es un medio, no es un fin. Las compañías que trabajamos en la industria del seguro de viaje estamos para asistir al viajero, dando respuesta inmediata a sus necesidades, y buscando las fórmulas más apropiadas ante parámetros, en la mayoría de los casos, cuanto menos imprecisos

Les animo, en la medida en que participan de alguna manera en el seguro de viaje, a profundizar en los aspectos claves que desde mi punto de vista confluyen en este apasionante proceso y de forma muy especial a facilitar la información y la formación más idónea a los médicos reguladores, figuras protagonistas de este importante servicio; a sentar las bases necesarias para asegurar su autonomía y su capacidad para la toma responsable de decisiones rápidas y apropiadas en cada momento. Con repatriación o sin ella. Es su decisión.

Asunción Carrasco | COO de Coverontrip Seguros de ViajeAsunción Carrasco, COO de COVERONTRIP, alta directiva durante muchos años en la industria aseguradora, con una carrera profesional de más de 25 años de experiencia, centrada en las áreas de operaciones, financieras, control y TI.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here