teletrabajoSi teníamos claro que vivíamos en un entorno cambiante y dinámico, con la llegada de la pandemia hemos tenido que sacar todas nuestras armas para poder adaptarnos sin morir en el intento. Con el tiempo, y como solemos hacer, hemos logrado adaptarnos con éxito al teletrabajo e incluso dominarlo. Sin embargo, tras un aumento de la productividad, a sus ventajas hay que añadir algunos inconvenientes, que para determinados sectores, en los que se incluye la correduría, tienen más peso en los resultados generales. ¿Sabemos ya cómo será el futuro?

Ventajas del teletrabajo

Aunque ante su llegada, aquellas empresas y plantillas que no estaban preparadas para adoptar esta metodología de trabajo de la noche a la mañana se llevaron las manos a la cabeza, poco a poco todos los sectores que podían optar al teletrabajo han logrado adaptarse. Incluso las corredurías se han organizado a distancia.

Multitud de empresas de software se lanzaron de lleno a crear paquetes que facilitaran esta nueva realidad en tiempo récord, y los resultados han sido favorables. En nuestro país, el teletrabajo ha aumentado la productividad general de las empresas en un 21%; una cifra nada despreciable, en particular si tenemos en cuenta que quedarnos en casa también ha permitido ahorrar costes en oficinas.

¿Y cuáles han sido las ventajas del teletrabajo que han permitido que empleados aumenten su productividad? Pues una mayor responsabilidad para la gestión del tiempo y la distribución de sus tareas; una reducción de los costes del desplazamiento, principalmente desde el punto de vista del tiempo; mayor conciliación con la vida personal y familiar, y un aumento de la autonomía en el desarrollo del trabajo.

¿Deberíamos volver a las oficinas?

No obstante, cuando se prolonga en el tiempo, el teletrabajo pasa a convertirse en la nueva normalidad. Es decir, nuestra rutina, y las rutinas son precisamente las responsables del descenso de la productividad. Aunque siempre puede haber excepciones, tras un año trabajando desde casa, las consecuencias de esta nueva metodología también empiezan a hacerse notar.

¿Y cómo nos afecta el teletrabajo? Los motivos por los que algunas grandes empresas como Google o Amazon han decidido cambiar de opinión con respecto a lo que pensaban hace unos meses, se debe a que, desde casa, se está renunciando a un enriquecimiento que solo se obtiene cuando nos relacionamos cara a cara con otros trabajadores.

En el caso de las corredurías, las experiencias con determinados clientes o situaciones puede compartirse con mayor facilidad y riqueza desde una oficina. Pero no solo estas, sino también el desarrollo de aquellas o la forma en que se gestionó o se están gestionando.

Pero además, las habilidades sociales se ven mermadas cuando nuestra única vía comunicativa es a través de una pantalla. Y el teletrabajo no es el responsable, sino que es una problemática que ya conocíamos desde que nos adentramos en la transformación digital. Sustituir los encuentros cara a cara por audios o por una videollamada no produce el mismo efecto. La posibilidad de observar el lenguaje corporal o la simple cercanía favorecen la confianza y permite que se afiance la relación.

Desde el punto de vista de la estrategia comercial de este departamento, además del enriquecimiento y las relaciones que puedan establecer con sus compañeros de profesión, los encuentros físicos, siempre con las medidas de seguridad adecuadas, son todavía hoy la forma más eficaz de captar clientes o de atender sus necesidades. 

El futuro del teletrabajo

Cuando la tecnología irrumpe en nuestras vidas y nos ofrece ventajas de gran envergadura como ha sucedido con el teletrabajo, a nadie le extraña que lleguen para quedarse. Sin embargo, si los propios dispositivos electrónicos se nos van quedando obsoletos y necesitamos innovaciones que se adapten a nuestras nuevas necesidades, también sucede lo mismo con esta metodología de trabajo.

Por eso, el futuro no parece que vaya a ser únicamente teletrabajando. Como ya hemos indicado, no son pocas las grandes empresas que han sido conscientes que la cultura de la innovación o la creatividad en los proyectos no se logra separados y desde casa. Pero, ¿tiene sentido volver ahora al sistema antiguo? Esta decisión también restaría creatividad e innovación, y puesto que el ahorro en costes de oficina también es una realidad, es más que probable que la distribución del espacio también se vea modificada en estas.

Las mesas individuales de trabajo se quedarán en nuestro hogar y en la oficina se apostará por aquellas grupales que favorezcan esa interactuación que nos hemos perdido en el último año, así como por salas de reuniones. La nueva metodología de trabajo será híbrida. Porque ya no tiene sentido volver a la antigua normalidad, pero tampoco transformar la impuesta en nuestra nueva rutina.