coche velocidadLos fabricantes de automóviles han invertido muchos recursos en tecnología para hacer que los coches sean cada vez más seguros. La consecuencia inmediata es la aparición de las denominadas “ADAS” (Advanced Driver Assistance Systems) en el equipamiento de serie y opcional de los vehículos. De hecho, cerca del 80% de los nuevos vehículos que salen al mercado incorporan al menos una de estas funciones ADAS (hay más de 65) y cerca del millón de nuevos propietarios en España disfrutan de los beneficios de esta tecnología que previene, de forma tan importante, colisiones y alcances varios.

Las funciones ADAS son variadas y responden a diferentes objetivos: desde Frenado Automático hasta Alerta por Presencia de Peatón. También implican distintos grados de intervención, siendo algunas meras alertas, mientras que otras toman el control del vehículo. El impacto en el aumento de la seguridad en las carreteras, con la consiguiente reducción de muertos y heridos, ha captado la atención de organismos como la DGT e incluso instituciones comunitarias.

El sector asegurador también empieza a ser consciente del impacto que estas funciones ADAS tienen en la frecuencia y en la severidad siniestral. Sin embargo, hasta ahora, esta información tan discriminante estaba ausente en los modelos de suscripción y tarifa, desconociéndose casi por completo qué funciones ADAS llevaba equipado un vehículo en particular, y, por tanto, también la relevancia en cuanto a la predicción del riesgo siniestral de unas u otras funciones.

Lo anterior tiene como causa fundamental la enorme complejidad que conlleva entender y normalizar los miles de denominaciones diferentes con las que los fabricantes llaman a las distintas funciones ADAS. Por poner un ejemplo: hay más de 40 denominaciones distintas para describir la función de Frenado de Emergencia; y más de 20 para el Control de Velocidad Adaptativo. Todo esto ha hecho prácticamente imposible integrar esta información en las tarifas de las compañías de seguros.

Desde LexisNexis Risk Solutions hemos conseguido solventar este problema de extraordinaria complejidad construyendo una clasificación que, de forma global, encaja esos miles de denominaciones en funciones, subgrupos y grupos normalizados. Técnicas de machine learning han sido utilizadas para capturar, tratar y convertir esa enorme complejidad en un “lenguaje” común. Y todo ello con la descripción de cada función, su comportamiento y su objetivo.

La clasificación anterior supone el fundamento del servicio LexisNexis® Vehicle Build. Acceder a través del número de bastidor a las funciones ADAS normalizadas ayudará a la aseguradora a construir una tarifa mucho más ajustada al riesgo, tanto en el momento de la cotización como en la fase de renovación. También contribuirá a segmentar la cartera de forma mucho más rigurosa.

A través de las pruebas de concepto realizadas en mercados como USA, UK, España e Italia, hemos comprobado el alto poder discriminante de esta nueva fuente de información y, especialmente, su correlación con la frecuencia siniestral. También hemos observado tendencias interesantes en las distintas coberturas (responsabilidad civil, daños propios, lunas…).

La explotación del servicio se centra en la fase de pricing y suscripción, pero también abre la puerta a la creación de nuevos productos y servicios orientados a estos consumidores que han decidido invertir en tecnología enfocada a la seguridad de su vehículo.

Existe también una proyección que va mucho más allá del mero negocio asegurador y que llega al ámbito social, por cuanto ayudará a aumentar la concienciación social de los conductores en relación con la importancia de las funciones ADAS en la reducción del riesgo de accidentes, y cómo hacer de la conducción una tarea segura y cómoda. Esta mayor concienciación redundará en una compra más meditada y basada en la seguridad y no tanto en la estética, las prestaciones, etc.

Todo esto es solo el comienzo. La información “estática” sobre las funciones ADAS equipadas en el vehículo conducirá próximamente a otra información adicional sobre que funciones pueden estar activadas o desactivadas, cuales son de serie u opcionales, que coste aproximado tienen, etc. Asimismo, se podrá disponer también en el futuro de la información de kilometraje real conducido, comportamiento de conducción, y todo el nuevo torrente de información que la realidad del vehículo conectado trae consigo.

Se abre una nueva era para la industria aseguradora donde el vehículo será una caudalosa fuente de datos que afectará de manera sustancial a la forma en la que se calcula la prima y se valora el riesgo.

 


LexisNexis Alberto CibreiroSobre el autor del artículo

Alberto Cibreiro es Senior Product Manager, LexisNexis Risk Solutions, Spain.