Artículo de Rafael Senén CEO de Coverontrip Digital Insurance | Innovar para vencer a la muerte en Future, el Blog de INESE

El siglo XXI es, definitivamente, el siglo en el que la humanidad dejará de ser un signo distintivo y único de nuestra especie. Y no porque otras especies vayan a participar de sus atributos, sino porque, con toda seguridad, la humanidad dejará ser el atributo esencial del ser humano.

La humanidad, como bien conocerá el lector, se define, ni más ni menos, como “la naturaleza humana”. Es cierto que el término “humanidad” tiene otros significados. Conforme al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, son ocho los significados que se acumulan alrededor del principal: género humano; conjunto de personas; fragilidad propia del ser humano; sensibilidad, compasión de las desgracias de otras personas; benignidad, afabilidad; cuerpo de una persona; conjunto de disciplinas que giran en torno al ser humano y, antiguamente, lengua y literatura clásicas.

Pero volvamos al primer significado de humanidad, que es el que desaparecerá del diccionario a lo largo del siglo que estrenamos hace tres lustros. La humanidad es la naturaleza humana, es decir, el conjunto de cualidades y caracteres propios del hombre.

Sin entrar en disquisiciones filosóficas ni en profundidades metafísicas, creo que todos coincidiremos en que pertenecen a este elenco de cualidades humanas la conciencia de uno mismo, el habla, el pensamiento simbólico, la capacidad de inventar realidades, la habilidad de entender el fuego y poder crearlo, de fabricar herramientas… Pero hay otras cualidades que no nos diferencian de otras especies y que compartimos con todas ellas, pero que son, igualmente, parte intrínseca de nuestra naturaleza: la capacidad de relacionarnos con el entorno a través de los sentidos; de reproducirnos; de desarrollarnos a lo largo de nuestra vida, etc.

También compartimos con todos los seres vivos del planeta otra cualidad: la mortalidad. La humanidad es humanidad porque es mortal. La mortalidad ha sido siempre la línea roja que nunca hemos cruzado, la que nos ha separado de los dioses, de la divinidad. Lo único, parece, que nos devuelve al sentido de la vida, que atempera nuestra desmedida ambición como especie y que otorga a nuestros dioses todo su sentido, haciendo de la vida un tránsito.

Posiblemente, si desapareciera una sola de todas las cualidades señaladas, la humanidad seguiría siendo humana, salvo que la cualidad que despareciera fuera, precisamente, la mortalidad. Su pérdida, la conquista de la inmortalidad, la victoria sobre la muerte supondría, supondrá, el fin de la humanidad y el comienzo de una nueva especie.

Y es que estamos mucho más cerca de lo que parece. Como el Dr. Ginés Morata insiste en hacernos ver, lo fundamental es que, para el hombre, la evolución que nos ha creado, ya ha dejado de existir. Nosotros dominamos el medio ambiente. Nos afecta cada vez menos. Y no sólo eso: con las nuevas tecnologías genéticas el hombre podrá modificarse a sí mismo. Lo que el hombre vaya a ser en el futuro va a depender de la tecnología que se aplique sobre sí mismo. El futuro biológico de la especie humana será un asunto social. El hombre podrá decidir ser más alto, más bajo, más inteligente, más…

Hace poco se ha descubierto que el envejecimiento está genéticamente controlado. Y quizá la muerte esté genéticamente controlada. Y algo que está genéticamente controlado es o será manipulable y si partimos de la base de que los genes del envejecimiento pueden manipularse, pues en teoría, por qué no: podemos aspirar a la inmortalidad. Se trataría de manipular en nuestro beneficio los genes que controlan el envejecimiento.

Estas son algunas de las investigaciones más relevantes que se están realizando con el objetivo último de vencer a la muerte.

La tecnología diminuta – La nanotecnología, disciplina nueva pero que avanza extremadamente deprisa, tendrá múltiples aplicaciones en la salud. Ray Kurzweil, un futurólogo americano, dice que, en su opinión, en los próximos años 20 será posible desplegar robots pequeños – nanobots – a través del cuerpo y de nuestro torrente sanguíneo para superar los problemas de la incorrecta replicación del ADN, una de las causas principales del envejecimiento.

Represando la vida – Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (EEUU) han estado experimentando con tratamientos de células madre. Laura Niedernhofer, directora del proyecto, informó que los ratones que tienen progeria, una enfermedad de envejecimiento prematuro, son más sanos y viven más tiempo después de una inyección de células madre de animales jóvenes y sanos».

Investigar el rejuvenecimiento como industria – De acuerdo con un informe de Global Industry Analysts, el mercado mundial de los productos anti-envejecimiento movió en 2015 un total de cerca de 300 mil millones de dólares. Uno de los servicios más eficaces es la terapia de rejuvenecimiento de la piel o foto-rejuvenecimiento en el que se usa un láser para inducir heridas controladas en la piel, que luego se curan mediante la creación de células nuevas, sin arrugas.

San Junípero – El argumento de este episodio de la célebre serie televisiva “Black Mirror”, está más cerca de lo que podemos pensar. Gira sobre la premisa de que, si usted no puede mantener su cuerpo sine die, por lo menos puede mantener su cerebro. Y una amplia investigación está en marcha: el proceso implicaría la cartografía precisa de una mente consciente en un ordenador, lo que le permite ser reutilizada, ya sea en un robot humanoide, en un cuerpo biológico o en un procesador. De hecho, la norteamericana Fundación para la Preservación del Cerebro financia importantes investigaciones con este fin. Como la misma Fundación publica en su web, con el ritmo cada vez más acelerado de la ciencia y la tecnología, nos damos cuenta de que la muerte no será una parte de la condición humana para siempre. Es posible que nuestros bisnietos no conozcan la muerte tradicional. La nuestra puede ser una de las últimas generaciones que viva acobardada bajo su sombra.

La Telomerasa  ¿fuente de la inmortalidad? – Los telómeros (del griego telos, «final» y meros, «parte») son los extremos de los cromosomas. Son regiones de ADN no codificante, altamente repetitivas, cuya función principal es la estabilidad estructural de los cromosomas en las células eucariotas, la división celular y el tiempo de vida de las estirpes celulares. Evitar su acortamiento, que hoy es producto de la división celular, es clave para soñar con la desaparición del cáncer y, como ya es aceptado por la comunidad científica, estamos cerca ya de encontrar una manera de preservar o enlogar los telómeros, lo que supone que estamos a un paso de vencer el envejecimiento.

Robocop – Ya está en nuestro día a día la sustitución de órganos y partes de nuestro óseo esqueleto por piezas de metal y de fibra carbono, por máquinas autosuficientes (externas e internas), por material nacido de impresoras 3D (la piel es ya una realidad)… además del cada vez más frecuente trasplante de órganos biológicos…

Mapa genético y manipulación del ADN – El Proyecto del Genoma Humano (HUGO) se propuso como meta disponer de los mapas genético y físico en el año 2003. Sin embargo, los progresos registrados superaron ampliamente las expectativas, con la incorporación de la informática y de nueva biotecnología, llegando a obtenerse el mapa genético completo ya en 1994 y el mapa físico en 1997. Hoy se trabaja en la secuenciación completa del genoma humano y las líneas generales de investigación hoy se centran en Genómica comparada, Genómica funcional y la asociación genotipo-fenotipo.

El logro de la secuencia del genoma humano es el punto de partida a un nuevo conjunto revolucionario de enfoques que nos están conduciendo a una comprensión profunda y apasionante de la estructura, la función y la evolución de los genomas y de sus componentes.

En definitiva, apenas comenzando el tercer milenio, estamos viviendo la vorágine de una revolución tecno-científica de impredecibles consecuencias para el ser humano y su entorno. En el ámbito de la medicina y la biotecnología, esta búsqueda -al parecer inagotable- de nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que nos aquejan, unida al avance impresionante de la informática, las comunicaciones y la biotecnología, parecen conducirnos a un nuevo mundo, donde la inmortalidad aparece como una utopía alcanzable.

Y mientras ese momento llega, la vida se alarga, la esperanza de vida crece continuamente, causando un crecimiento demográfico global único en la historia de la humanidad. Se plantean cuestiones éticas y morales, sociológicas, económicas, políticas y administrativas. Infraestructuras de atención médica, enfermedades crónicas, financiación de clases pasivas, gestión del agua, alimentos transgénicos… Un nuevo mundo se asoma ante nosotros, lleno de incertidumbres, en el que la innovación, en este caso científica, es responsable de mucho más que de crear un mundo más productivo y eficiente.

Por ello, rodeadas de inversores tradicionales y asimiladas a las de otros sectores, las start ups que innovan en el ámbito científico y biotecnológico se encuentran con las paradojas propias de las distintas velocidades que la investigación científica requiere y la que inversores pueden dar. En España trabajan centenares de jóvenes investigadores que han puesto en marcha proyectos muy atractivos.

Es el caso de los Laboratorios Sanifit, con foco en las calcificaciones del sistema cardiovascular, que ha atraído 37 millones de euros aportados por fondos internacionales, multinacionales médicas, inversores especializados y socios actuales. También Minoryx, dedicada a enfermedades raras de origen genético, cuya última ronda de inversión ha captado 19,4 millones de euros.

Otros ejemplos son Centauri Biotech, una ‘startup’ vinculada a la Universidad de A Coruña que se centra en el desarrollo de células madre para el tratamiento de enfermedades en el sector veterinario; Genmedica Therapeutics, que produce fármacos para combatir la diabetes; Vóptica, una firma murciana que, gracias a la tecnología de cristal líquido, ha desarrollado un simulador de visión basado en óptica adaptativa compacta;  Xenotechs Laboratorios, una ‘startup’ gallega dedicada a la investigación y desarrollo de nuevos productos alimentarios y ensayos biotecnológicos; Indizen Optical Technologies, que hace software de diseño para lentes de contacto; Health in Code, especializada en cardiología o Biocontrol, que desarrolla agentes de control biológico para hacer frente a enfermedades presentes en cultivos, hortalizas y semilleros.

Quién sabe si el paso final a la inmortalidad está preparándose lejos de los grandes laboratorios, universidades y centros públicos de investigación…  si se está gestando en una start up el fin de la humanidad…

Rafael Senén CEO de Coverontrip Digital Insurance en Future, el Blog de Inese

Rafael Senén, CEO de Coverontrip Digital Insurance,  cuenta con una experiencia de casi 30 años en la industria aseguradora internacional. Presidió durante más de una década una de las mayores compañías de seguros de viaje del mundo, con presencia en más de 40 países y formó parte del Comité Ejecutivo del mayor grupo asegurador español, en el que, además, tuvo la responsabilidad de diseñar y desplegar su modelo de innovación. Hoy comparte su experiencia en distintos foros de seguros, innovación y digitalización, a través de conferencias y publicaciones.