Sandbox

El presidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), Rodrigo García de la Cruz, reclamó ayer, en una jornada organizada con MARSH y Hogan Lovells, que el Sandbox (banco de pruebas para proyectos innovadores en el sector financiero y asegurador que se encuentren en un estado inicial de desarrollo), cuente con un único interlocutor en supervisión. Esta asociación, que cuenta con 125 empresas asociadas y con 26 alianzas internacionales y que presentó el 8 de marzo una propuesta de Sandbox conjuntamente con Hogan Lovells, reclama que esta iniciativa reciba recursos económicos suficientes para su implementación.

García de la Cruz pidió también que exista en cada supervisor un equipo específico dedicado al control del Sandbox. “Los supervisores podrán hacer un seguimiento continuo de las empresas, advirtiendo de los riesgos, pero comprobando también sus beneficios. Verían cómo interactúan en el mercado, qué valor añadido aportan, qué medios necesitan, y qué medidas hay que introducir en la regulación para proteger a los consumidores y usuarios”, resaltó.

El presidente de la AEFI cree que el Sandbox generará en dos años más de 4.000 empleos y una inversión directa superior a los 500 millones de euros, contribuirá a la «aceleración de la transformación digital del sector financiero y asegurador» y situará a España como un ‘hub’ para las fintech e insurtech europeas pero con una gran proyección hacia Latinoamérica.

Jaime Bofill, asesor legal del bufete de abogados para AEFI, explicó que en el Sandbox -cuya regulación debería ser aprobada por el Parlamento antes de fin de año para que pueda ponerse en marcha «en la primavera de 2019»- las empresas que cumplan una serie de requisitos presentarán las correspondientes solicitudes y pasarán por un proceso de selección.

«Las firmas que resulten seleccionadas para entrar en el Sandbox deberán firmar un protocolo que regulará su estancia allí», señaló Bofill. Cada empresa será controlada por el supervisor que le corresponda (Banco de España, para entidades financieras; DGSFP, para seguros y pensiones; y CNMV, para mercados) y responde de sus actuaciones en el Sandbox con una garantía financiera, aval o seguro. El Sandbox estará gestionado por un director nombrado por el Tesoro (Ministerio de Economía).

El objetivo de la AEFI es que se produzcan entre 40 y 50 entradas de empresas en el Sandbox cada año. García de la Cruz destacó que, si se cumple el calendario, y una vez culminado el brexit, España pondría en marcha el primer Sandbox de la Unión Europea. Además, apuntó que la regulación española, que permitirá «la entrada de cualquier empresa con sede en un país de la Unión Europea», puede llegar a ser “un piloto para el resto de la UE y para un Sandbox europeo, y también para la creación de un sistema similar en Latinoamérica». Cree que los futuros Sandbox de la UE y los de Latinoamérica deben estar «muy bien interconectados».

Ana Meca, directora general de Riesgos Financieros de MARSH, subrayó que “las empresas crecen cuando gestionan bien los riesgos”. Desde este planteamiento, la firma firmó en julio un acuerdo con la AEFI y realiza un análisis de los riesgos de las fintech e insurtech. Entre ellos, mencionó la ciberseguridad, el fraude, la actividad de sus ejecutivos (tanto profesionalmente como la derivada de ser administradores de sociedades), el riesgo de crédito, y el generado por operaciones de fusiones y adquisiciones.