©MIGUEL BERROCAL

David Navarro, responsable de la vertical de Insurtech de la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) , fue el ponente invitado la pasada semana a la Asamblea General Ordinaria del Instituto de Actuarios Españoles. En ella, impartió la ponencia “¿Quién se ha comido mi queso?”, en la que analizó las posibilidades que surgen para el actuario como científico de datos.

Así, animó a estos profesionales a salir de la zona de confort de sus actuales funciones y sacar provecho de sus conocimientos actuales de matemática avanzada y análisis exhaustivo para, con el apoyo de la programación, adentrarse en la ciencia de los datos.

Enumeró varias razones por las que, en su opinión, se tiene que evolucionar, como que hay nuevos hábitos a nivel global y que la velocidad del cambio es mayor (exponencial). Además, hoy día, se ha producido un aumento  de las fuentes de datos, sin olvidar las posibilidades que se abren con las acciones de “innovación abierta”.

Otra de las razones que esgrimió Navarro para el cambio es que el modelo de negocio del seguro es en parte “contradictorio”. Se refirió, al respeto, a que las compañías crecer dando servicio a los clientes, pero esto a su vez implica más costes y, por tanto, menos beneficios, lo que va en contra de la meta de toda empresa que es ganar dinero.

Este escenario generan una serie de retos para el sector asegurador que la ciencia de los datos puede ayudar a superar:

  • Detección del fraude
  • Optimización del precio
  • Segmentación de clientes
  • Predecir reclamaciones, deudas incobrables, LTV (ratio préstamo-valor), pagos anticipados y rotación de clientes
  • Motores de recomendación
  • Evaluación de los riesgos
  • Marketing automático basado en eventos vitales
  • A mayor precisión del riesgo, menos coste de capital con Solvencia II