biometria remota inteligencia artificial identificación facialLa regulación europea en el ámbito de la Inteligencia Artificial se ha posicionado en torno al uso de la biometría, cuyos sistemas de identificación remota pretende evitar en espacios públicos para huir de una vigilancia “masiva e indiscriminada” y alejarse del “Gran Hermano”.

Esta percepción hace referencia a los sistemas “remotos”, que se sitúan “a distancia” y en “espacios abiertos al público”; es decir, lugares de libre paso y/o en los que no se controla quién puede transitar por ellos. Precisamente, por ello, no se puede garantizar el conocimiento y consentimiento por parte de los usuarios para ser objeto de la identificación biométrica, lo que puede llevar a una vigilancia excesiva.

Unos días atrás, la comisión del Parlamento Europeo aprobó un texto sobre el Reglamento de la Inteligencia Artificial, sin ser aún el definitivo. Prestando atención a los próximos pasos, está previsto que el Parlamento lo someta a votación en el pleno del mes de junio y, posteriormente, se espera que el Consejo y la Comisión negocien el que será el texto final.

En este sentido, Veridas defiende un uso seguro, libre, consentido, ético y no remoto de la biometría y destaca que, con el fin de respetar la privacidad y seguridad, es imprescindible optar por sistemas “de proximidad”, que requieren el posicionamiento de los usuarios a una distancia de un metro para que el sistema capture su identidad y facilite el acceso. Así, las comparaciones sólo se realizan entre las identidades de los individuos que previamente han dado su consentimiento expreso, informado, libre y voluntario.

La compañía también resalta cuatro beneficios de la biometría en el ámbito digital para la seguridad ciudadana: seguridad, minimización de datos, tecnología irreversible y eliminación de datos.