sandboxLa implantación de un sandbox implicará múltiples ventajas para el desarrollo del sector fintech e insurtech y situaría a España a la cabeza de Europa Continental en el sector de la innovación tecnológica financiera. El punto clave para las empresas que superen con éxito el proceso de prueba en el sandbox es que reducirán a la mitad el tiempo de obtención de las licencias para operar.

Es una de las conclusiones expuestas ayer en la jornada organizada por la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), en la que Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI, comentó que “España tiene los mimbres para desarrollar un buen entorno para las startups, para atraer y retener talento internacional. Pero si no hay un marco regulatorio no es posible convertir al país en un hub para crear, cocrear y desarrollar innovación”.

Jaime Bofill, socio del despacho Hogan Lovells, resaltó que “el sandbox va a ser un proceso muy competitivo porque los recursos son limitados y prevé que tan solo habrá entre 20 y 30 plazas. Las empresas deberán aportar además de un business plan, innovación y garantías para los consumidores y tendrán que reflejarlo en expedientes que serán evaluados por la Dirección General del Tesoro, además de demostrar su ADN tecnológico”.

Diego Bestard, CEO de Urbanitae, añadió que “la principal labor del sandbox es reducir la incertidumbre regulatoria” y remarcó que esta incertidumbre “es el peor enemigo de la inversión y el tener un entorno de pruebas regulado facilita mucho la entrada de nuevas iniciativas”.

La asociación estima que, por la generación de nuevas oportunidades de desarrollo de negocio en un entorno de mercado real, dentro de un espacio controlado como es el Sandbox, se verían directamente afectados, por un lado, las inversiones en el mercado español, en cifras que oscilan los 500 – 1.000 millones de euros, y, por otro, los empleos, llegando a cifras de 4.500 los nuevos empleos creados.