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El sector de los servicios financieros está experimentando una enorme transformación. Actualmente, se enfrenta a un creciente escrutinio de los reguladores en todos los aspectos del negocio, desde cómo gestionan su capital hasta cómo describen sus servicios y se comunican con los clientes.

Actualmente, el 83,2% de la población digital española utiliza apps del sector financiero, según el último informe de Smartme Analytics. En este contexto la innovación y la tecnología se han convertido en un elemento clave para garantizar que el modelo de negocio de las entidades financieras pueda satisfacer las expectativas que los clientes tienen sobre las experiencias de marca. Pero no solo esto, sino también para mejorar los procesos para agilizar las operaciones, aumentar la eficiencia y asegurar su competitividad en el mercado.

Los datos se han convertido en la base del éxito de cualquier organización. En los últimos años, además, se ha producido un cambio importante en la forma en la que los equipos piensan sobre cómo se procesan y gestionan los datos.

A principios de 2022, 7 de cada 10 profesionales de la banca afirmaron que mantendría o aumentaría la inversión en plataformas bancarias, de préstamos y de participación digital, de acuerdo con Forrester, pero, a pesar de ello, se estima que el 15% de los bancos no conseguirá hacer frente a su deuda técnica y dejarán de ser competitivos durante 2023.

Urge que las empresas consoliden los datos procedentes de diferentes fuentes para ofrecer un mayor valor, servicios personalizados y abordar retos empresariales como la prevención del fraude. Por este motivo, las organizaciones precisan eliminar la dependencia de los sistemas tradicionales de almacenamiento de datos y buscar el apoyo de un flujo continuo de datos en tiempo real procedentes de toda la empresa, entre aplicaciones, bases de datos y proveedores en la nube.

“Para ofrecer una experiencia de cliente avanzada, hoy en día es necesario dominar los aspectos básicos, entre los que se incluyen una sólida infraestructura informática, controles de seguridad exhaustivos, sistema de prevención del fraude, pagos instantáneos, una gestión responsable de los datos personales y la información de identidad” afirma Francisco Molero, Country Leader de Confluent Iberia.

Las fronteras entre la ciberseguridad, el fraude y la delincuencia se han difuminado

Los ciberataques en todos los aspectos de los servicios financieros son, a menudo, la primera etapa en la que se produce un fraude. Obtener datos en tiempo real permite detectarlos y reaccionar de una manera más rápida y eficiente. El fraude ha aumentado un 53% en las entidades financieras y las fronteras entre la ciberseguridad, el fraude y la delincuencia se han difuminado.

Los equipos de gestión de riesgos han evolucionado en sus técnicas y han aparecido nuevas clases de activos y los datos utilizados para calcular el riesgo se han vuelto más fáciles de obtener, pero más voluminosos y complejos.

Sin embargo, las organizaciones deben comprender que los gestores de activos, los fondos de cobertura, los bancos minoristas y comerciales y las compañías aseguradoras tienen sus propios retos en materia de datos, normativas, medidas de riesgo y requisitos de información, y que todos ellos deben abordarse para que las empresas puedan asumir el riesgo e incorporarlo a sus operaciones.