equipoCuando planteas un proyecto a una compañía de seguros, creas un caso de negocio, analizas las ventajas que el proyecto pueda aportar, valoras las mejoras en eficiencia tanto directas como futuras. También se plantea la viabilidad del proyecto en base a la aceptación que de este pueda tener el equipo de IT que deba encargarse de su puesta en marcha. A veces las nuevas tecnologías o soluciones innovadoras se reciben con cautela creyendo que podrían reducir la implicación o relevancia de los equipos técnicos de las organizaciones.

En el caso de Cloud, esto es muy común. Para muchos, ceder el soporte, seguridad y actualización de tecnología, tradicionalmente dependientes del departamento de tecnología, parece una cesión y la pérdida de responsabilidad. El resultado, sin embargo, es a menudo el contrario. La tecnología y sus modelos de adopción van encaminados a la simplificación y reducción de esfuerzos para dar espacio a nuevas iniciativas que redunden en mejoras operativas y de eficiencia.

Por otro lado, cada compañía tiene su capacidad, procesos, presupuestos, prioridades y planes estratégicos que pueden condicionar la puesta en marcha de proyectos. La obligación de un proveedor es conocer todo esto y adaptarse a los tiempos que estas condiciones puedan determinar. Como comentaba antes, en muchos casos, lo que nos encontramos es que las propuestas de proyectos tecnológicos que aportan beneficios incuestionables generan inquietud en las organizaciones, llegando a generar conflictos o incluso revelando luchas de poder entre los equipos internos.

Esto ocurre a menudo entre los equipos de negocio o comerciales y los de IT. Para los dos, la exigencia es siempre muy alta: a los primeros se les marcan objetivos que deben cumplir anual, trimestral o mensualmente, pero a los segundos también se les mide por sus resultados y la acumulación de trabajo hace difícil poder dedicar tiempo a nuevas iniciativas.

Mi experiencia en estos casos es diversa, pero me he encontrado con varias situaciones en las que, como comenté hace un par de posts, tecnología maneja un presupuesto que se divide en un 80% en mantenimiento y evolución de sistemas y solo un 20% del total para innovación. También apunté entonces la diferencia entre un 20% dedicado a I+D sobre tecnologías antiguas a un porcentaje similar sobre una plataforma moderna. El resultado en el segundo caso es, siempre, muy superior y no solo facilita la agilidad y respuesta de IT a las necesidades y objetivos de negocio, sino que promueve más iniciativas, proyectos e innovación que evidencian la necesidad de aumentar el equipo para dar servicio a ese incremento en iniciativas. Las ventajas son innumerables: más recursos, más proyectos, más motivación de los equipos, mejor respuesta a negocio y, a fin de cuentas, una mejora en los resultados de la empresa.

En el sector asegurador, la dependencia de sistemas antiguos no solo limita la capacidad de IT de dar respuesta a lo que pide negocio, también genera frustración y desconfianza hasta el punto de que, a veces, negocio busque formas de conseguir lo que necesita mediante subcontrataciones o proyectos que eviten al máximo la implicación de IT, generando un clima de desconfianza mutuo.

No es fácil hacer un cambio de tecnología que permita mejorar esto, pero la búsqueda de plataformas que permitan una fácil integración con otros sistemas, cloud, la inclusión rápida de tecnologías novedosas y la disponibilidad de recursos (personas) para trabajar en nuevas iniciativas no solo mejoran la eficiencia, sino que convierten a los equipos de negocio e IT en un equipo y tienen repercusión directa en la motivación y eficiencia de los empleados de una compañía.


Asís Angolotti, GuidewireSobre el autor del artículo

Asís Angolotti es director de Ventas para España y Portugal de Guidewire Software.