Empieza a oler a vacaciones. Muchas decisiones  para ‘ya’ y otras tendrán que quedar para septiembre. Y precisamente, el 12 de septiembre se cumplen 56 años de un discurso de John F. Kennedy que ratificaría toda una declaración de intenciones anunciada un año antes en el Congreso: poner un astronauta sobre la superficie de la Luna y traerlo de vuelta a casa sano y salvo antes de finalizar la década. Una ratificación en la que pronunció aquello de ‘elegimos ir a la Luna. No porque sea fácil, sino porque es difícil’.

Y vaya si lo era. Apenas habían logrado poner a un hombre en órbita, John Glenn, a bordo de la Mercury-Atlas 6.

La NASA se puso manos a la obra de forma espectacular y excepcional, con presupuesto y recursos hoy impensables, dando origen a la era espacial y a una carrera sin precedentes entre las dos superpotencias y en las que parecía que la URSS partía con ventaja al ser la primera en llevar un ser vivo al espacio, la perra Laika, en colocar un ser humano en órbita, Yuri Gagarin y a la primera mujer, Valentina Tereshkova y sí, los primeros en aterrizar sondas no tripuladas en la Luna…

Pasar del proyecto Mercury al Apolo no fue fácil y pronto se dieron cuenta de que necesitaban un montón de proyectos intermedios que les aportasen los conocimientos y experiencia necesarios, como los Gemini, nuevos diseños y tecnologías, nuevas formas de financiar estas misiones… y seguros.

Porque, ¿quién estaría dispuesto a hacer los seguros de Vida de los astronautas del programa Apolo?

¡Vaya quebradero de cabeza para los departamentos técnicos y actuariales!… y seguro que los ojos como platos para los responsables de marketing y comercial que veían sus campañas de publicidad de ‘seguros con cobertura lunar’.

Sí, ganaron los primeros, y la NASA no encontró cobertura para este riesgo. Tocaba improvisar.

Seguro de Vida Apolo 11Llegaron a un acuerdo con el Manned Spacecraft Center Stamp Club, un club filatélico, y crearon unas tarjetas postales con un diseño exclusivo para cada Misión Apolo. Éstas eran firmadas por los tripulantes y se entregaban cuidadosamente protegidas a las familias durante la misión.

¿Para qué? Pues si sucedía algo, las familias de los astronautas podían venderlas por un dineral al tratarse de productos únicos y exclusivos… y algo macabros.  Al finalizar cada misión se devolvían al Club que las ‘abandonaba a su suerte’ y que así no quedase ningún registro oficial sobre el tema.

Pero toca volver a la tierra porque estamos en una nueva era en la que el destino no es la Luna, es el futuro… y toca estar preparado.

Ya no son cool ‘palabros’ como prima, cobertura, franquicia y finiquito. Ahora IoT, BigData, eHealth, inteligencia artificial, insurtech, GenZ… se abren camino con fuerza y quienes más las pronuncian, y utilizan, son los nuevos actores en el mercado.

Ya no vale encerrarnos en nuestros castillos corporativos y agarrarnos a macroestadísticas basadas en lo que ha ocurrido en los últimos 50 años. Hay que salir y  escuchar a nuestros clientes y potenciales, entenderles y darles lo que necesitan. Que nos vean cerca, sin obsesiones por colocar productos y lograr objetivos comerciales, sino porque saben que les ofreceremos lo que realmente necesitan en cada momento.

La tecnología ya lo permite. Permite agilidad, microsegmentación, personalización máxima. Las insurtech son un claro ejemplo. Están más cerca que nunca del usuario y su orientación a cliente y velocidad de reacción es máxima.

Los gigantes tecnológicos están aprendiendo de ellas y tienen recursos, conocimientos y capacidad para aterrizar con fuerza, y éxito, en el sector. Han sabido colarse en las vidas de todos y cada uno de nosotros y nos conocen como nadie, ofreciéndonos todo lo que necesitamos, ¿por qué no… un seguro de Vida?

Como decía, la nueva carrera ha empezado y va más rápido que la espacial, y el premio es mucho más jugoso: la supervivencia.

by José Luis Casal, CEO de Talk2Us
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