inteligencia artificial

La creciente implementación de la inteligencia artificial (IA) en la sociedad y la industria, incluyendo el sector asegurador, trae consigo tanto beneficios como nuevos riesgos asociados. Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS) ha presentado el informe ‘El auge de la inteligencia artificial: perspectivas de futuro y nuevos riesgos’. Chatbots, vehículos autónomos y máquinas conectadas en fábricas digitalizadas son un presagio de lo que nos depara el futuro: la implementación generalizada de aplicaciones de la IA trae consigo numerosas ventajas para las empresas, como una mayor eficiencia, menos tareas repetitivas y mejores experiencias de cliente.

No obstante, en las manos equivocadas, las potenciales amenazas podrían contrarrestar los grandes beneficios. La vulnerabilidad a ciberataques maliciosos o fallos técnicos aumentará, como también lo harán las potenciales interrupciones y pérdidas financieras a gran escala debido al aumento progresivo de la interconexión de sociedades y economías. Las empresas se enfrentan también a nuevos escenarios de responsabilidad conforme la toma de decisiones se desplaza de la persona a la máquina y su fabricante, destaca el informe.

“La IA llega con potenciales beneficios y riesgos para numerosos campos: economía, política, movilidad, atención sanitaria, defensa y medioambiente. Serán necesarias estrategias de gestión de riesgos específicas para maximizar los beneficios netos de la plena introducción de aplicaciones de IA avanzada en la sociedad”, afirma Michael Bruch, director de Tendencias Emergentes en AGCS.

Hoy en día las formas básicas, o llamadas también “débiles”, de IA son capaces de realizar tareas concretas, pero las futuras generaciones de las denominadas aplicaciones de IA “fuerte” serán capaces de resolver complicados problemas y de ejecutar operaciones complejas. Esta tecnología empieza a tener usuarios en prácticamente todos los sectores, desde chatbots que ofrecen asesoramiento financiero hasta los que ayudan a los médicos en el diagnóstico del cáncer.

Nuevos riesgos, nuevas medidas 

Para identificar los nuevos riesgos de IA, AGCS se ha centrado en cinco áreas de interés, en concreto accesibilidad del software, seguridad, responsabilidad, obligación y ética. “Al abordar estas áreas, el desarrollo e introducción responsable de la IA resulta menos peligroso para la sociedad. Es esencial contar con medidas preventivas que reduzcan el riesgo de consecuencias no deseadas”, sostiene Bruch. En términos de seguridad, por ejemplo, la carrera por llevar sistemas de IA al mercado podría dar lugar a insuficientes o inadecuadas validaciones, que son necesarias para garantizar el despliegue de agentes inteligentes seguros, funcionales y protegidos frente a ataques cibernéticos. Esto podría, a su vez, dar lugar a un incremento de productos defectuosos y de retiradas de producto.

Por lo que respecta a la responsabilidad, los agentes inteligentes podrían en el futuro asumir numerosas decisiones que ahora toman los seres humanos, pero no se les puede hacer legalmente responsables de las mismas. En general, el fabricante o el programador del software de los agentes inteligentes asume la responsabilidad por los defectos que causen perjuicios a los usuarios. No obstante, en las decisiones de IA que no estén directamente vinculadas con el diseño o la fabricación, pero que sean tomadas por el agente inteligente como resultado de su interpretación de la realidad, con arreglo a la legislación actual, no habría una parte con responsabilidad explícita.

“Dejar las decisiones en manos de los tribunales puede resultar costoso e ineficiente si el número de daños causados por la IA empieza a crecer”, afirma Bruch. “Una solución para la ausencia de responsabilidad legal sería el establecimiento de agencias o autoridades especializadas para desarrollar un marco de responsabilidad por el cual los diseñadores, fabricantes o comercializadores de productos de IA estarían sujetos a una responsabilidad civil limitada”.

Las aseguradoras son las primeras en adoptar la IA

El sector de seguros ha sido uno de los primeros en adoptar el aprendizaje automático ya que maneja grandes cantidades de datos y procesos repetitivos. “La IA tiene un enorme potencial para mejorar la cadena de valor del seguro. En un principio, ayudará a automatizar los procesos de seguro para facilitar un mejor servicio a los clientes. Pueden emitirse las pólizas, y tramitarse los siniestros, con mayor rapidez y menor coste”, explica Bruch.

El impulso al análisis de datos por IA ofrecerá también a aseguradoras y clientes una mejor comprensión de los riesgos, de modo que estos podrán ser reducidos de manera más efectiva, mientras que podrán también desarrollarse nuevas soluciones de seguro. Por ejemplo, añade el informe, el análisis basado en IA podría ayudar a las empresas a comprender mejor los riesgos cibernéticos y a mejorar la seguridad.

Al mismo tiempo, la tecnología podría ayudar a las aseguradoras a identificar acumulaciones de riesgos cibernéticos. Por último, la IA va a cambiar el modo en que las aseguradoras interactúan con sus clientes, permitiendo un servicio 24/7.