Digitalización: se ha contado ya todo, pero todavía no hemos actuado todos

“Digital” es, seguramente, la palabra más usada por los profesionales, ya sean “white o blue collar”. En unos foros se escucha vinculada a la tecnología; en otros, a la visión de negocio, pero muy pocas veces se define como una competencia profesional. Estas distintas interpretaciones suelen llevar a confusión a los líderes de las organizaciones cuando deben definir las estrategias para su implementación.

Una buena referencia es la que aportan los autores del libro Leading Digital’ que han diseñado un esquema que integra dos variables, “digital capability” (tecnología y financiación) y “leadership capability” (visión, talento e implementación), con el objetivo de medir la eficiencia de las organizaciones en cuanto a la digitalización de sus modelos de negocio.

Una de las empresas que seguramente mejor representa esta nueva era digital es Apple. Tiene un enfoque hacia la tecnología, una comunicación original, una comunidad de usuarios, un líder visionario, una gama de productos renovada constantemente… Sin embargo, han pasado ya 30 años desde su creación y no son muchas las organizaciones que han sabido alcanzar un nivel similar de digitalización. ¿Dónde puede estar la clave? Quizás en que solo el 17% de los comités de dirección apoyan las iniciativas digitales.

Y es extraño, ya que la apuesta por la digitalización es la más beneficiosa de la última década. En este tiempo, hemos pasado de un ranking mundial encabezado por tres empresas petroleras, además de General Electric y Microsoft, a otro en el que las cinco mayores empresas –Apple, Alphabet, Microsoft, Facebook y Amazon– son reconocidas por sus estrategias digitales.

La omnipresencia de la digitalización en nuestra economía, especialmente en países desarrollados, es real. El 87% de los europeos posee un smartphone, con España a la cabeza en el uso de estos dispositivos. El móvil ha reemplazado al despertador de nuestra mesilla de noche; los blogs y las redes sociales comienzan a ganar terreno a la prensa escrita; el Kindle, a los libros; aplicaciones como Skype o WhatsApp, a las llamadas; los marketplaces, a los centros comerciales y la banca electrónica está en plena expansión. En definitiva, existen dos tipos de sectores: los que han sido transformados por la digitalización y los que lo serán en breve.

La pregunta del millón es cómo formarnos en el nuevo mundo que nos espera.

Lo digital empieza por lo humano

El 85% de los trabajos que existirán en 2030 no han sido creados todavía, según el estudio The next era of human/ machine partnership’. Se podrá responder, como dice el presidente del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, que “no podemos predecir el futuro, pero el pasado sí”. Por eso, para quienes creen que es aventurado predecir lo que puede pasar en 2030, sí hay cifras que apuntan a ese futuro. Según un informe de la OCDE de 2015, mientras que el 85% de las medianas empresas tienen acceso a Internet y lo utilizan como parte de su trabajo, más de la mitad de la población adulta (56%) carece de conocimientos sobre las TIC o solo puede realizar el conjunto más sencillo de tareas en un entorno rico en tecnología.

De la importancia del Long Life Learning: tenemos que preparar a las personas a para realizar su trabajo de una forma nueva

No hace muchos años, los universitarios descubrían que el tiempo que dedicaban a conectarse a las redes sociales podía convertirse en un trabajo. Nacía así la figura del community manager.  Es solo un ejemplo de las profesiones que se irán generando en los próximos años, aunque en LinkedIn ya podemos encontrar perfiles como growth hacking, data scientist o chief happiness officer.

La digitalización no está para suprimir puestos de trabajos sino para transformarlos y crear otros. Nuevas carreras universitarias nacerán, dobles grados, dobles competencias (Derecho y Data Science) que aportarán ventajas competitivas como han podido ser los idiomas en el principio de la era de la digitalización.

La formación continua del empleado es crucial. No es suficiente que se forme durante cinco años y que obtenga un master en marketing digital si durante su carrera profesional no sigue actualizando sus conocimientos, puesto que cada año surgen miles de nuevas aplicaciones que pueden ayudarle a ser más eficiente.

Pero, ¿cómo conseguimos transmitir esta idea a nuestra organización, a cada uno de nuestros empleados? Las organizaciones deben contar una historia. La exitosa estrategia destorytelling tiene un papel decisivo en la transformación del conocimiento de los trabajadores.  No tiene futuro explicar a un empleado que “debe formarse, sí o sí” en el uso de redes sociales si no le contamos lo que será capaz de conseguir a través de ellas para él mismo y para su entorno (clientes, compañeros de trabajo o proveedores).

La historia de la transformación puede ser bonita, ya que prepara los empleados para la compañía del futuro.  El deber del líder es explicar cómo adaptarse y, a la par, convencer por qué hay que hacerlo. El “digital mindset” nace de las iniciativas que pondrán en marcha las mentes pensantes de las organizaciones.

El robot será el que queramos que sea

Uno de sus objetivos debe ser eliminar miedos. No deberíamos asustarnos por la digitalización o la automatización. Si la digitalización permite ofrecer un mejor servicio al cliente y aumenta la rentabilidad de las empresas será entonces fuente de crecimiento para aquellas que mejor sepan aprovecharla.

Este crecimiento se transformará en inversión, poder de adquisición, etc.  La destrucción creativa de Schumpeter se aplica en este caso.

Hay que desterrar el miedo a ser reemplazado por los robots. El ser humano se encuentra en un momento histórico donde puede elegir entre dos caminos: un mundo controlado por la tecnología o un mundo donde co-realizamos con la tecnología. Podemos elegir construir aviones más seguros y seguir siendo las mentes que los controlan o desarrollar aviones 100% autónomos.  Hasta ahora, nuestra elección ha sido la semiautomatización. De hecho, digitalizarse es una competencia que no solo se mide por la tecnología.  La verdadera empresa digital será capaz de asociar el ser humano a la evolución tecnológica.

Los trabajos del futuro se encontrarán en la creación de tecnologías, en la gestión de los datos y los servicios. El papel del líder desde ahora es contar la historia del cambio y colaborar con las instituciones públicas y privadas de formación para desarrollar programas adaptados al nuevo entorno.

Lo que sí es cierto es que debemos ser transparentes y trabajar conjuntamente en el mundo futuro en el que queremos vivir.

INESE organiza el Curso de Experto en Estrategia Digital en Seguros, que tendrá lugar en Madrid entre el 7 y el 30 de noviembre, y en Barcelona a partir del 20 de febrero del próximo año. Ambas sesiones se realizan con la colaboración de Capgemini.

by Emmanuel Djengue

1 Comentario

  1. Buen artìculo, gracias Emmanuel.
    En mi experiencia el líder debe trasladar el storyteling sobre el proyecto de manera continua a la organización, inspirando a los demás. Si el líder es meramente un técnico que no “transmite” ni lidera, el fracaso es seguro.

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