ecosistema fintechLas empresas ubicadas en el sector de las Fintech no han terminado de ganar notoriedad entre los consumidores, a pesar del año de pandemia, en el que ha imperado el uso de la tecnología para trabajar y comprar. Un 32,6% de la población reconoce el sector Fintech en 2020 (30,2% en 2019), según se desprende del II Estudio ASUFIN sobre conocimiento y hábitos y uso de las Fintech.

El estudio revela que los tramos de edad más intensivos en el uso de los servicios Fintech son los comprendidos entre 18 y 55 años, con porcentajes que rondan el 30%. Pasado ese umbral, la brecha se ensancha: hasta 65 años, pasa a ser del 25% y desde edad baja al 19,9%.

Los servicios online más usados para gestionar las finanzas se concentran en las tareas más sencillas como consulta de movimientos o realización de pagos (más del 90% de la población), la gestión del ahorro (28%) o la contratación de servicios de forma remota (26%).

Las Fintech que mayor aceptación tienen son las relacionados con pagos y transferencias, como Paypal o Transferwise, que usa un 89% de la población, seguido, a bastante distancia, por otros servicios como los agregadores, que permiten tener en una misma app las cuentas de varios bancos (38%), o los comparadores financieros (26%).

Miedo a la cesión de datos

El estudio también revela que seguimos depositando más confianza en la banca tradicional (51,63%) que en las GAFA (las grandes tecnológicas: Google, Apple, Facebook y Amazon) (37,24%), y que preocupa especialmente la cantidad de información que atesoran: el 76,56% no cedería más datos; a lo que solo se estaría dispuesto si ello conlleva una mejora en los precios de los servicios (84%) o una mejora en su calidad (33%).

“Debemos exigir a las Fintech la misma transparencia que exigimos a los operadores convencionales del mercado financiero: los consumidores tenemos el derecho de saber qué se hace con nuestros datos, para qué se recaban y qué valor cedemos a las compañías con ello. Sobre todo, a la población más joven que, en estas transacciones, se sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad, por los todavía escasos conocimientos financieros sumados al uso más intensivo de la tecnología”, manifiesta Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN.