manitas hogar casaSegún la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del INE, en España, el 4,3% del presupuesto doméstico se dedica al contrato de seguros para cubrir los riesgos a los que las familias se encuentran expuestas en su día a día. En casi todas las comunidades autónomas el porcentaje de presencia del seguro en el presupuesto oscila entre el 3% y el 4%. Sin embargo, y pese a que hacemos esta inversión, una buena parte de la población no tiene claro qué le cubre su seguro de hogar. Un error, si tenemos en cuenta que este desconocimiento nos lleva a incurrir en gastos innecesarios, pues a veces pagamos por solucionar cuestiones para las que, en realidad, ya estamos cubiertos por nuestra compañía de seguros o incluso. Y en la misma línea, a veces pagamos por cuestiones para las que realmente, ni siquiera necesitamos estar asegurados.

A pesar de que, en nuestro país, tres cuartas partes de las familias aseguran su vivienda, según datos del portal Estamos Seguros, todavía hay muchas personas que desconocen todas las coberturas que les ofrece su póliza del hogar. Si bien solemos conocer bien las habituales, como son la responsabilidad civil, incendios o daños por agua en el hogar, hay otras muchas que también están cubiertas, pese al desconocimiento del asegurado. Y es que leer la letra pequeña es muy importante para saber hasta dónde estamos protegidos.

En el polo inverso, solemos estar tranquilos creyendo que las joyas heredadas de nuestros antepasados, relojes, equipos musicales o deportivos, entre otros, están a buen recaudo, sin embargo, un robo nos sorprende al comprobar que nada de eso estaba protegido.

Al contratar un seguro o cambiar de compañía, dar con la tecla de acertar con la mejor aseguradora no es el único escollo al que nos enfrentamos. Lo cierto es que, cuando lo hacemos, se nos abren varios frentes en los que no es siempre fácil hacerlo de forma sobresaliente.

Aunque en la elección de seguro queremos, como es lógico, que la póliza que elijamos cubra con eficiencia la necesidad de proteger nuestras pertenencias más valiosas, se abre un amplio abanico de puntos a tener en cuenta. Y aquí podemos toparnos con seguros que cubren cualquier objeto, pero hasta un valor unitario determinado que no cubra nada por encima de ese valor. Sin embargo, hay otros seguros en los que este valor unitario está limitado también, pero es posible asegurar cualquier objeto, simplemente declarándose. Y en un tercer escenario, las aseguradoras no cubren una serie de objetos específicos.

Las joyas, como ya ejemplificamos al inicio, son un tipo de pertenencia que pueden darse en este tercer escenario. Normalmente, estos objetos se encuentran fuera de las coberturas de hogar, así como objetos electrónicos o móviles, ya que por sus características especiales suelen presentar mayor siniestralidad y los seguros ofrecen, en estos casos, pólizas individuales, como es el caso de una póliza complementaria.

Visto esto, parece claro que hay todavía un gran camino por recorrer por parte de los seguros de hogar para despejar tanto mar de dudas. Como neoaseguradora, conocemos esta necesidad de mejora y, de hecho, nos hacemos cargo. Es por eso que desde tuio estamos muy enfocados en simplificar las pólizas y las coberturas para que el cliente lo entienda mucho mejor, así como hacer más sencillos los procesos para dar de alta esos objetos de gran valor.

Y en esta área existen varias etapas. En primer lugar, hay que llevar a cabo una declaración del objeto al momento de contratar la póliza. En este punto, no es necesario disponer de todos los documentos acreditativos, como es el caso del certificado de autenticidad de una joya. En este caso, es posible dar de alta la póliza, para después, de un modo digital, adjuntar los certificados que la aseguradora precisa para verificar la existencia del objeto declarado. Desde el punto de vista tecnológico, este proceso es sencillo de llevar a cabo.

Lo importante es, sin duda, tener claro lo que cubre y lo queda fuera de nuestras coberturas de hogar. A veces es la falta de tiempo, otras veces no entendemos el galimatías de los contratos y, en otros, nos fiamos del asegurador. Sea como fuere, lo mejor siempre es saber por lo que se paga. Sólo así, evitaremos afrontar, en caso de siniestro, gastos que nuestra compañía de seguros ya cubre.

Si la compañía de seguros simplifica y nosotros sabemos lo que firmamos estaremos, sin duda, en un escenario en el que no habrá sustos ni sorpresas.


Tuio - Juan García, cofundadorSobre el autor del artículo

Juan García es cofundador de tuio.