Big DataEl crecimiento en el uso de «la tecnología que se lleva puesta», conocida como wearable computing” o “tecnología llevable” es exponencial. En todo el mundo y en lo que llevamos de año, la consultora Canalys cifra ese aumento en  684%, principalmente por la utilización de relojes y pulseras inteligentes.

Según DAS INTERNACIONAL, estos nuevos ‘gadgets’ plantean cuestiones legales relativas al derecho de privacidad puesto que en algunos de estos objetos el intercambio de información carece de un sistema de cifrado, por ello, fácilmente capturado por aquellas empresas que busquen analizar ciertos comportamientos con fines comerciales. La cantidad de datos que se generan hace que sea recomendable que en el uso de estos dispositivos tomemos las medidas oportunas para sacar partido de sus ventajas, protegiendo, al mismo tiempo, nuestros datos personales. Los dispositivos registran información que los fabricantes que ofrezcan servicios relacionados, por ejemplo con salud, podrían utilizar en un futuro para fijar la prima del seguro de salud en función de si comemos más carne roja de la que deberíamos o porque el podómetro marca que nuestros hábitos son sedentarios o que las empresas farmacéuticas envíen publicidad en función de nuestros hábitos.

«Las posibilidades del Internet de las cosas parecen infinitas, pero su límite no está solo en la imaginación. Este tipo de tecnologías nos hacen la vida más fácil, por ello, es recomendable adoptar algunas precauciones en su uso para evitar posibles riesgos derivados de la utilización no consentida de nuestros datos personales«, sostiene Helena Rodríguez, abogada de DAS Internacional.

Las autoridades europeas de protección de datos, lideradas por las agencias española y francesa, alertan de los riesgos que estos productos y servicios emergentes pueden plantear para la privacidad de las personas. Como advierte la Unión Europea, al aumento exponencial de datos que supone la hiperconectividad se suma la posibilidad de cruzarlos para obtener nuevos datos y utilizarlos para fines diferentes a los iniciales del dispositivo, “es decir, que si su tratamiento no es transparente, el usuario puede perder el control sobre sus propios datos”, afirma la abogada de DAS. De hecho, la mayor preocupación de los ciudadanos por su privacidad ha conllevado que el número de demandas para obtener la cancelación de datos haya aumentado un 8% respecto al 2012, según datos de la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos).

En relación al Dictamen de la UE, las empresas que utilizan Internet de las cosas deben requerir el consentimiento del usuario después de haberle proporcionado información clara y completa sobre, qué datos se recogen, cómo se recopilan, con qué fin definido se van a tratar, el tiempo en el que van a almacenarlos y cómo pueden ejercer los derechos que les asisten respecto a los datos personales.

RECOMENDACIONES PARA USUARIOS

DAS recomienda a los usuarios de estos equipos conectados tomar las siguientes medidas de prevención:

  • En el momento previo a suministrar datos personales, o bien en el momento de instalar o registrar la aplicación de que se trate, el usuario debe verificar que la empresa responsable informa, a través de su política de privacidad o condiciones de utilización, entre otros, quién es el titular del fichero, y dónde se ubica; de cuál va a ser la finalidad para la que se van a recabar sus datos; dónde puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación u oposición; detalle de a quién se va a ceder sus datos, entre otros aspectos. Por eso, es recomendable leer las condiciones de privacidad antes de aceptarlas.
  • Revocar, en cualquier momento, el consentimiento prestado anteriormente si se detecta un uso de sus datos del que no ha sido informado.

  • Ejercitar sus derechos de acceso (conocer que datos son tratados); cancelación (solicitar la eliminación); rectificación y oposición (frente a un tratamiento concreto), ante el responsable del fichero que está tratando los datos personales.